Discurso Sra. ministra de la Condición de la Mujer

Patricia Mora

 

¡Buenos días estimadas y estimados todos!

 

Hay un dato duro y es que en el mundo cooperativo somos mayoría las mujeres. Hay un censo del 2012 qué decía que éramos un 42% pero realmente hay datos que nos demuestran que pasamos del 53%. A nosotras el concepto de cooperación nos es enormemente familiar y entrañable. Ese lema que ha cubierto este año Internacional de la Mujer cooperativa que seamos parte de este proyecto Tejiendo Nuestro futuro y las mujeres trabajando en red, eso es lo que las mujeres históricamente hemos hecho. Hemos detenido en nuestras manos y gracias al derroche de energía permanente durante toda nuestra vida hemos mantenido con nuestras manos al planeta entero, porque sostener a la familia, sostener funcionando ese espacio al que socialmente estamos destinadas. ¿Qué es lo que nos corresponde a las mujeres? A las mujeres históricamente se nos ha confinado al espacio de lo doméstico, a lo privado, al cuido en todo caso nuestro, de nuestro cuerpo (que nunca es el primero) Porque además no nos dejan nosotras las mujeres no tenemos plena autonomía sobre nuestros cuerpos. Yo recuerdo hasta hace relativamente muy poco, no sé si todavía sigue existiendo, que para hacer algún trámite en el seguro una mujer ya grande tenía que llevar la firma de su compañero de vida, ya no.  Se dan cuenta que damos pasos adelante, pero esto no significa de ninguna manera que ya llegamos adonde tendríamos que llegar. Vamos a donde tenemos llegar, cuando estamos paradas en pie de igualdad con nuestros compañeros varones. ¡No estamos intentando arrebatar ningún derecho, únicamente estamos intentando reivindicar los nuestros!

Hay históricamente una deuda con nosotras.  Ese espacio en el que hemos sido socialmente ubicadas es un espacio que nadie valora. Nuestro trabajo doméstico, y nuestro trabajo de cuidados, únicamente se nota cuando dejamos de hacerlo. Aténganse a lo que sucede cuando no hacemos el arroz, pero mientras se haga, eso es lo natural, que haya una mujer haciéndolo. Descuidamos un minuto la atención de los niños y niñas, o de las personas adultas mayores y sucede la desgracia y ahí, viene la acusación.

Se dan cuenta de que hemos dedicado la vida por generaciones de generaciones a trabajo y cuidados que nadie reconoce ¿Saben por qué no se reconoce?  Porque no se paga. En esta sociedad lo que no se paga no existe.  Yo tuve necesidad en algún momento por la gravedad que tuvo mi padre ya muy anciano de tener que contratar alguien que me ayudara a cuidarlo. Hubo que sacar un préstamo para pagar mensualmente, lo que aquello significaba. Yo no podía hacerlo en ese momento. Además, tenía un compañero de vida enfermo al que también había que recordar permanentemente a qué horas debía tomar sus medicamentos, a qué horas había que ir al médico, al ultrasonido, etc… y en el fondo yo tengo dos hijas que, aunque hayan volado, ahora tengo un nieto de 6 meses, pero tengo dos hijas ella en este momento no estaban conmigo pero que las madres no nos quitamos de la cabeza jamás. Es decir, la chavala puede tener 30 años o más que uno está pensando si estará comiendo bien, si regresará a la casa bien, en fin, esa carga, esa carga emocional que tenemos las mujeres, aún, las que tenemos la suerte de trabajar en lo que queremos fuera de la casa. Esa carga nos impide a las mujeres involucrarnos en lo que está destinado para los varones, para ellos está destinado el cuido de la civilización, de la cultura, de lo importante en este "mundo".

Por eso es por lo que, me parece enormemente simbólico, significativo, lo de hoy. Las mujeres en este país somos mayoría en el movimiento cooperativo.  Somos mayoría en este modelo de economía social que, sin lugar a dudas, impacta positivamente a las mujeres y que además existen todas las posibilidades para que las impacte más. Sin embargo, desde el INAMU estamos absolutamente claras de las brechas de género que existen en este movimiento. Por si no hubieran estado claras para mí, participé durante 4 años peleando para que se exigiera la paridad de género en las juntas directivas. Fue imposible, y el proyecto está archivado en la Asamblea Legislativa. No se puede, porque esos espacios de toma de decisiones, estos espacios nos han estado vedados. No hemos tenido acceso igualitario a ellos. Cuando llegamos a tener un lugar ahí, cuando llegamos a tener un lugar en lo público, empezamos a sufrir de lo que se llama violencia política.  Se nos chotea. Las mujeres no servimos para eso, no tenemos discurso, las mujeres parloteamos o chismorreamos, nos ocupamos de cosas poco importantes en la vida.  ¡Vaya paradoja!  De cosas poco importantes en la vida como si hubiera algo más humano entre las actividades humanas que la actividad de cuidar a las otras y a los otros.  Esa actividad la hemos llevado las mujeres en solitario desde el comienzo de la historia humana, eso es lo que ha sucedido. Entonces somos conscientes de las características, por ejemplo, que tiene un porcentaje enorme de cooperativas al ser autogestionarias.  Somos conscientes de eso, ya que en los niveles de puestos de decisión, las mujeres somos menos las que participamos.  Solamente un 30% de las gerencias están en manos nuestras.   Después de saludar a las compañeras nuestras de CENECOOP, del Comité Nacional de Mujeres, la CONACOOP, la INFOCOOP, quiero muy rápidamente señalar 5 acciones que estamos desde el INAMU llevando a cabo con el sector cooperativo. Articulación que nos parece central, este país se ha construido y no es un infierno humano porque no lo es,  por muy mal que hoy estén las cosas y que haya una crisis fiscal y que haya un millón de compatriotas que no tengan para tres tiempos de comida, no es el infierno que han sido otros países de la región. Lo hemos conseguido porque sabemos lo que es llegar a acuerdos, lo que es tomarnos en cuenta, eso que hacemos las mujeres permanentemente desde que empezamos a aprender a ser mujeres. Tejer lazos, cómo podría funcionar un núcleo familiar si nosotras no interviniéramos, si nosotras lográramos conciliar los intereses de la suegra, el suegro, el niño, la niña, el marido, el vecino... ¿Cómo se hace eso? Se hace en primer lugar a punta de inteligencia, a punta de capacidades que hemos tenido la obligación de aprender para que se mantenga la casa, el barrio, la empresa, el país, la economía, el mundo.

El INAMU tiene un convenio con el INFOCOOP.  El INAMU participa de una comisión técnica junto con INFOCOOP y CONACOOP, que se encarga de diferentes procesos, por ejemplo, uno de ellos ahora en julio, dirigido a los Comités de Educación.  El INAMU planifica la presentación de agenda de mujeres cooperativistas para el 5 de julio. Se trabaja en una consultoría sobre cooperativas de cuido, imagínense la importancia de las cooperativas de cuido. Se ha mantenido comunicación en el proceso del censo cooperativo y se planifica un convivio de pasantías con cooperativas Red ADACOOP para el 5 y del 19 de julio. Esto es nada más seña, de la importancia que el Instituto Nacional de las mujeres le damos a la participación de las a la existencia de las cooperativas, pero aquí de la participación que creemos debe ser decidida y decisiva de las mujeres en el mundo cooperativo. Muchas gracias, ha sido un honor compartir con ustedes.