Costa Rica deberá enfrentar desafíos para reducir sus brechas de género

15 de mayo, 2020 - San José – La incorporación oficial de Costa Rica a la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) exigirá que el país enfrente los rezagos que mantiene en materia de igualdad de género, que además se están acrecentado por la emergencia vivida a raíz de la pandemia por COVID-19.

Un dato que preocupa es la tasa de desempleo de las mujeres, que es más del doble que la de los hombres. Según datos de la Encuesta Continua de Empleo del Instituto Nacional de Estadística y Censo correspondientes al primer trimestre del 2020, el 18% de las mujeres se encuentran desempleadas, mientras que el porcentaje de hombres en esa condición alcanza el 8.6%.  Asimismo, la tasa de ocupación laboral de los hombres es de 68.2%, mientras que la de las mujeres es de solo un 42,8%, es decir, que menos de la mitad de las mujeres en edad de trabajar se encuentra empleada. Estos datos, ya de por sí alarmantes, aún no reflejan los efectos negativos en la economía producidos por la pandemia relacionada con el COVID-19, por lo que es muy probable que la situación sea hoy aún más precaria.

Estas brechas en el acceso al empleo se deben a varias razones, entre ellas, que las tareas de cuido siguen estando recargadas en las mujeres. Según la Encuesta Nacional del Uso del Tiempo, las mujeres dedican un promedio de 35:49 horas por semana al trabajo doméstico no remunerado, mientras que los hombres dedican apenas un promedio de 13:42 horas, es decir, que las mujeres dedican semanalmente 22 horas más que los hombres a las labores domésticas y de cuido de niños, niñas, personas adultas mayores y personas con discapacidad. Asimismo, la carga global de trabajo de las mujeres es de 69:53 horas, mientras que la de los hombres es de 62:56. Es decir, que al sumar el trabajo tanto dentro como fuera del hogar, las mujeres trabajan casi una jornada laboral más que los hombres. El 28.8% de las mujeres que no tienen un trabajo remunerado señalan tener responsabilidades familiares de cuido que les impide mantener un empleo fuera del hogar, mientras que el porcentaje de hombres en esta misma situación es de apenas un 1.3%. En las zonas rurales del país el dato de las mujeres aumenta a un 36.9%.

"Tenemos un desafío impostergable: avanzar hacia la corresponsabilidad social de los cuidados. Todas las personas deben cuidar, y todas las personas, en algún momento de la vida, necesitan ser cuidadas. Por eso el Estado, las empresas, las organizaciones, las comunidades, las familias, debemos aportar para que las tareas de cuido dejen de ser vistas como un asunto privado y de las mujeres, y avancemos hacia una economía de los cuidados", manifestó Patricia Mora Castellanos, Ministra de la Condición de la Mujer y Presidenta Ejecutiva del INAMU.

Existen también desigualdades en cuanto al ingreso por ubicación geográfica y por género. La Encuesta Nacional de Hogares del 2019 concluye que el ingreso neto promedio de un hogar rural es 40,6% menor que el de un hogar en zona urbana, por lo que la pobreza también es mayor en los hogares rurales (26,2%) frente a un 12% en los hogares urbanos. Además, del total de hogares jefeados por mujeres, el 48,4% viven en situación de pobreza. 

"Frente a estos datos, el compromiso que tenemos que asumir como país es asegurarnos que toda la política pública, toda, incluyendo los presupuestos públicos, esté atravesada por la perspectiva de género y la perspectiva interseccional. Debemos ir más allá de unas cuantas políticas sobre mujeres y asegurarnos de que todas las políticas públicas partan del reconocimiento de las particularidades que enfrentan las mujeres, pero además de las particularidades que estas enfrentan según su condición social, dónde viven, si han tenido educación o no, entre muchos otros aspectos", puntualizó la jerarca.

Índices y recomendaciones OCDE en materia de género

El país presenta números rojos en comparación con el promedio OCDE en temas como el desempleo femenino, donde la tasa promedio rondaba el 5% en el 2018, mientras la de Costa Rica es hoy del 18%. Otro importante rezago es en cuanto a licencias de paternidad: para 2016 la amplísima mayoría de la OCDE tenía licencia de paternidad pagada con un promedio de 8.2 días (en Corea y Japón otorgan más de 50 días), mientras que el Estado costarricense no ha concretado políticas en esta materia.

En cuanto a la corresponsabilidad social de los cuidados, la OCDE recomienda a sus Estados miembros ofrecer opciones públicas de cuidado infantil a las madres y padres que trabajan en servicios esenciales, como atención médica, servicios públicos y servicios de emergencia, brindar apoyo financiero directo a las personas trabajadoras que necesitan tomarse un permiso y promover acuerdos de trabajo flexibles que tengan en cuenta las responsabilidades familiares de las personas trabajadoras.

"El avance limitado que ha tenido el país en materia de corresponsabilidad social de los cuidados ha sido en lo que compete al derecho al cuido, pero no desde una perspectiva de autonomía económica de las mujeres, por lo que queda mucho camino por delante, y esta entrada a la OCDE nos invita a aspirar a alcanzar los más altos estándares internacionales en materia de igualdad", finalizó la ministra.

En el marco de la emergencia por COVID-19, la OCDE está promoviendo entre sus miembros medir el impacto diferenciado en las mujeres, contar con datos desagregados, incluir el enfoque de género en los presupuestos públicos., incorporar a las mujeres en los puestos de decisión y asegurar que estas tengan acceso a la salud, incluida la salud sexual y reproductiva.