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La voz de las mujeres del bicentenario

En el marco del Bicentenario de la República, el Instituto Nacional de las Mujeres (INAMU) impulsa la iniciativa "La voz de las mujeres del bicentenario: mirando al futuro", mediante la cual un grupo representativo de mujeres destacadas en sus respectivos campos, desde su opinión y visión se refiere a la realidad de las mujeres en la Costa Rica actual, cómo espera que sea la vida para aquellas que habitarán el país en los próximos 100 años y cuál considera que debe ser el camino para lograrlo. A través de notas digitales como la que se presenta a continuación, estas mujeres nos comparten brevemente sus impresiones. Todas las notas estarán disponibles en la sección Casa de las Mujeres que forma parte de la página web del INAMU.

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Quxabel Cárdenas Amador

Img de Quxabel Cárdenas Amador

Nos tomó de sorpresa, la propuesta de extender la mirada hacia los próximos 100 años, ya que aún no terminamos de entender los cambios que trajo la Pandemia y surgen voces de mujeres, identificando los avances que hubo en los 100 años anteriores.

Ciertamente al recordar la independencia de 1821, en esa historia de los libros escolares no aparecían mujeres. Atrás, casi sin escribirse: la resistencia, las luchas contra los imperios europeos español, francés, inglés, holandés que asediaron y marcaron un rumbo distinto a los pueblos originarios surgiendo Latinoamérica, con regiones y países.

"Ellas" llegan, más como relatos artísticos de matronas y esclavas, o en servidumbre. O en relatos que de viva voz se trasladaron de generación en generación. La distancia de aquel ayer, a este hoy, 100 años después, es grande, gigante, el voto, la escolaridad, la jefatura femenina, mujeres en pantalones haciendo ciencia, política o en el arte de soñar y hacer soñar. Mujeres integradas al trabajo productivo y de servicios.

Cuándo aún no es claro el ayer, ¿cuál es el hoy? La niña de hoy ¿tendrá bisnietos y hasta tataranietos, en qué mundo vivirá? La pandemia dejó el teletrabajo para algunas, el trabajo directo se mantuvo para muchas, se precarizaron las condiciones de trabajo, las relaciones laborales cambiaron. La realidad es que la pandemia trajo mayor exclusión. De pronto aun en la comunidad había riesgo de indigencia para una y los hijos, y en el tema de salud de la mujer, del cáncer de seno o la menopausia, se pasó al miedo a perder la vida, la desarticulación familiar y el desempleo. Miles de mujeres jefas de hogar o en jefatura compartida, trabajadoras, del trabajo en casa, pasaron a inventar un trabajo informal; se pasó a repensar las nuevas formas del mercado laboral, de la comunidad, del estudio, del qué quiero ser y cuál es la próxima meta.

Se deterioró la aplicación del marco del derecho laboral y resurgió la lucha por las 8 horas, el salario mínimo, el seguro social, las nuevas jornadas. La informalidad creció y se deterioraron los derechos laborales.

Las fronteras cerradas, la falta de acceso a las pruebas COVID, la tardanza en la vacunación también marcó nuevos retos. La forma de demandar, de hacer vida comunitaria o sindical, de llegar a consensos y empoderamientos, de movilizarse, de comunicarse cambió. De pronto, aun con poca escolaridad, se requirió pasar a usar plataformas mundiales de comunicación. El estado aprovechó para avanzar en el proyecto "Ciudadanía digital" aumentado la brecha de exclusión para las excluidas y aumentando la inclusión para las personas incluidas.

Muchas luchas por la inclusión, igualdad, toma decisión, entraron en impase. A mejores condiciones de vida más fácil asumir el cambio que deja la pandemia; a mayor exclusión se suman nuevas exclusiones y nuevos retos.

Investigadores nos dicen que en 2021 ha sido más fácil para los hombres integrarse al mercado de trabajo y más difícil para las mujeres. Ya no es sólo una afectación a las mujeres en los sectores excluidos, sino un efecto más general.

En cuanto a la migración, aparece la frase que demanda acción de políticas públicas: "la migración tiene rostro de mujer"; ellas son más que los hombres que migran, son grandes grupos moviéndose por empleo, por oportunidades o en desplazamiento. Ya la pregunta sobre por qué migran no es la esencial, sino ¿qué hacen?, ¿cuál es su presente y futuro?

¿Qué hacer y a que apostar?

Más que nunca es necesario preguntarse ¿hemos logrado una agenda de mujeres inclusiva que responsada a las necesidades de los grupos con oportunidades y que levante las luchas de las grandes mayorías de mujeres? ¿Cuál es el camino para ser dueña de mi destino y de mi vida? ¿Cómo el código del trabajo se cumple para las mujeres?

Si, se puede seguir creciendo en normas y está bien, pero hay que cuidar que no crezca el vacío de la ejecución. ¿Cómo se logra que el mercado formal también sea una opción para miles de miles de mujeres excluidas?

El sistema educativo ha respondido a la integración de las mujeres en carreras que responden al mercado global. ¿Pero cómo responde al modelo país de comunidades con recursos y dinámicas locales? Todo pareciera ser que el destino único es graduase para estar en una transnacional en el territorio que la empresa global defina y este puede ser el deseo de una "tica en el Mundo", o de una migrante, pero ¿y si se invierte la tendencia de décadas en que vemos a miles de mujeres que apenas terminaron la primaria, otras que no terminan la secundaria y un gran porcentaje que solo conocerá las universidades con cursos de acción social?, ¿y si se transforma la desarticulación del sistema educativo para transformarlo en eslabones uniendo universidades, con la educación secundaria y primaria en un sólido sistema formativo que permita a las mujeres escoger o el mundo global o el mundo local?, ¿y si las mujeres cuentan con conocimientos que les permita ser trasformadoras de la realidad en la que escogen vivir? Es necesario incrementar el seguimiento a los parámetros con los que se mide cuantas mujeres dejan el trabajo no especializado y cuantas rompen la cadena de heredar a sus hijas otro trabajo no especializado.

¿Y si se forma una sociedad donde el trabajo proveedor se integra a dinámicas familiares compartidas al margen género? Ciencia y arte de la mano comunicando y transformando. Pareciera que el modelo actual dirige a mayor participación en el mercado laboral, con menos vida personal y familiar. ¿Pero esto es desarrollo? En el modelo actual las mujeres siempre llevan la parte de menos libertad de elección.

Entonces hay que hablar del modelo inclusivo de desarrollo para mujeres plenas, no solo las profesionales, sino también para las grandes mayorías de mujeres, dándose la mano en una agenda única de país.

A razón de la ciudadanía digital y su instrumento, el gobierno digital, la brecha tecnológica crece por falta de conocimiento, acceso a tecnología inteligente; es más rápida la transformación empresarial digital que la adaptación al cambio digital por parte de los habitantes de los territorios. Esto requiere política pública no excluyente.

Por otro lado, aún hay un trecho que caminar para que la maternidad sea una elección. Los indicadores aún son muy diferentes para sectores medios y altos en relación con la maternidad de las mujeres adolescentes y jóvenes de los sectores excluidos. Este tema debería ser una aspiración importante en que la sociedad avance desde la política pública y empresarial, comunitaria, informativa a la "maternidad compartida" con la sociedad, con la pareja o familia, la comunidad.

A lo mejor en esta crisis económica de la próxima década algo podrían aportar los emprendimientos, que permitan facilitar el diálogo que hacen los hogares en cuanto al cuidado, el sistema educativo para beneficio de las personas menores de edad en sus diferentes fases de infancia y adolescencia.

Creemos que debería ser creciente la contraloría social desde la agenda de las mujeres, hacia los nudos de esclavitud moderna y la creación de programas como los ODS que permitan atender esos flagelos modernos que violentan la vida de generaciones completas.

Los ODM y los ODS, suman cuarenta años de enfoque; sin embargo, los retos en las comunidades excluidas son gigantescos. Es por ello que, a riesgo de parecer prosaica en la mirada de 100 años, hemos ahondado en el hoy y algunos ejes de trabajo para las próximas 2 décadas. La aspiración podría ser desaparecer las brechas para las minorías. Lograr un país equitativo para las mujeres. Reconocer a las mujeres estén donde estén.