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Ha sido pionero y tesonero su esfuerzo por denunciar el incesto como crimen contra la niñez y como una manifestación de las desigualdades de poder que la sociedad legitima y promueve. Su trabajo explica y aborda la violencia doméstica desde una perspectiva de género y desde el marco de defensa de los derechos humanos. En este marco se ha abocado a la tarea de crear modelos de tratamiento que les permita a las víctimas superar el horrible trauma, así como modelos para la rehabilitación de los perpetradores de la violencia.
Como parte de los esfuerzos por lograr una adecuada atención de la violencia doméstica, ha desarrollado propuestas de capacitación con las academias de policía latinoamericanas, para sensibilizar y generar una nueva conciencia y prácticas policiales desde una perspectiva que contemple los derechos y la protección de las víctimas.
Fue miembra fundadora y directora de la Fundación Ser y Crecer en 1991. Desde ese mimo año trabaja con el ILANUD como directora del Programa de Capacitación contra la Violencia Doméstica. Además, imparte diversos proyectos en el área de género y violencia doméstica en la región centroamericana y suramericana.
Ha participado como expositora en múltiples actividades, foros, cursos, congresos y otros, con charlas sobre diversos temas relacionados con la violencia doméstica, el tratamiento del incesto y el género.
Tiene publicados diversos artículos, compilaciones y libros en la temática. En 1998 publicó el Manual para terapeutas, tratamiento grupal: adultas y adolescentes sobrevivientes del incesto y abuso sexual. En 1997, el libro Del ultraje a la esperanza, tratamiento de las secuelas del incesto. En 1993, la silla de la verdad. Además, como producto de la experiencia de capacitación a los entes policiales, elaboró varios manuales metodológicos y de lecturas que recogen la experiencia con la policía centroamericana.
Su aporte ha sido muy valioso para las/os terapeutas, académicas/os, administradoras/es de justicia, las víctimas del incesto, las mujeres, así como para las niñas y los niños. En general, su trabajo ha sido beneficioso, en tanto ha contribuido a visibilizar la violencia doméstica como un problema de salud pública, a generar una nueva conciencia sobre esta problemática que oriente intervenciones y propuestas de trabajo que no promuevan la revictimización, y a denunciar las desigualdades fundadas en las diferencias de poder que promueve nuestra sociedad patriarcal.
Fuente: Batres Méndez, Gioconda. El lado oscuro de la masculinidad. San José, C.R.: ILANUD. Programa Regional de Capacitación contra la Violencia Doméstica, 1999.
Como muestra de la obra de esta escritora, se presenta un extracto de su investigación "La silla de la verdad: un libro de apoyo para niñas y niños testigos". |