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En Costa Rica, las mujeres manifiestan una creciente tasa neta de participación, por lo que su peso dentro de la fuerza de trabajo ha sido cada vez mayor. La tasa de ocupación femenina pasó de 32,6% en el 2000 a 35,7% en el 2001, descendiendo levemente en el 2002 (INEC, 2002). En el último año, prácticamente una de cada tres ocupadas/os era mujer. Para el año 2003 la tasa de ocupación fue de 35,3% . Ver documento adjunto.
En zonas rurales y urbanas este aumento ha sido sostenido y más fuerte en las edades reproductivas (20-24 años en el campo, 25-29 años en las ciudades).
La distribución de su participación por sectores de actividad indica diferencias entre los géneros. En 1999, los hombres se ubicaron principalmente en el sector primario, mientras que las mujeres lo hicieron en los servicios sociales y personales, en el comercio y en las industrias manufactureras.
Es reconocido que mucho del trabajo de las mujeres en el sector agropecuario, toma la forma de empleo oculto, especialmente al no declararse las actividades primarias de autoconsumo, por esta razón se debe considerar que la importancia relativa de las mujeres en actividades agropecuarias podría aumentar (Trejos, 2000).
Dentro de la estratificación de los sectores de baja productividad, durante el año 2000, los hombres se ubicaron principalmente en lo que se ha denominado ?acumulación simple? y tuvieron ventaja en el estrato de ?acumulación ampliada?, es decir, aunque son sectores de menor productividad, tienen el potencial para la acumulación y la transformación a pequeñas empresas productivas, mientras que las mujeres prevalecieron en el estrato de subsistencia y los oficios domésticos (Proyecto Estado de la Nación, 2001).
En el 2002 las mujeres se colocaron principalmente en ?ocupaciones no calificadas?, comercio y servicios y en el grupo ?nivel profesional, científico e intelectual?. Los varones dominaron o fueron mayoría en aquellos grupos ocupacionales donde los salarios son más elevados y las condiciones de trabajo mejores. De hecho, las mujeres se ubicaron en las categorías que generan mayor vulnerabilidad, en sectores de baja productividad y en los que prevalece la subsistencia.
La ocupación de las mujeres, considerando su condición étnica, presentó a inicios de ésta década una segmentación del mercado laboral para las afrodescendientes e indígenas, según la rama de actividad. Las primeras se situaron en las ramas de Enseñanza con un 19.5 % y un 13% en Comercio y reparación. Los hombres se situaron con un 27.7% en Agricultura y Ganadería, y con un 13.4% en Transporte y Comunicaciones (INEC, 2002)
Por su parte, las mujeres indígenas se ubicaron en la Agricultura y Ganadería con un 34%, seguidas de un 18.85% en Hogares con Servicio Doméstico. Los hombres alcanzaron un 66.6 % en la rama de Agricultura (INEC, 2002).
Llama la atención la ocupación de la población indígena de 12 años y más, pues del total de mujeres que formaron parte de la Fuerza de Trabajo, el 48% desempeñó ocupaciones no calificadas, muy similar a la situación de los hombres indígenas quienes desempeñaron este tipo de ocupaciones en un 49%.
Con respecto al trabajo doméstico que recae principalmente sobre las mujeres, no es contabilizado por el Sistema de Cuentas Nacionales. En un intento por hacer visible en términos monetarios el aporte al Producto Nacional de este trabajo, desde 1996 el Proyecto Estado de la Nación viene realizando un ejercicio para estimar su valor. Las limitaciones para calcular el tiempo asignado principalmente por las mujeres a estas labores, como la ausencia en el país de una Encuesta de Uso del Tiempo, no permiten tener una aproximación más precisa de este indicador.
Aún con las limitaciones, en el 2002, se demostró que las mujeres que se dedican al trabajo reproductivo, aportan a la economía nacional.
Por su parte, el desempleo en las mujeres continúa profundizándose. Para el 2001, las mujeres de la zona rural tuvieron la mayor incidencia con un 9,8% frente al 5,3% de los hombres. La tasa de desempleo abierto para las mujeres de 15 a 17 años fue de 26,0%, muy superior al promedio nacional de un 6,1% y al promedio nacional de las mujeres que es de 7,6%. En el caso de los hombres este indicador alcanzó un 15,1% (Proyecto Estado de la Nación, 2002).
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Bibliografía
- Actualización y II-III Informe del Estado de Costa Rica ante la CEDAW (2003). San José, Costa Rica.
- Instituto Nacional de Estadística y Censos. (2007). Encuesta de Hogares de Propósitos Múltiples. San José, Costa Rica: Instituto Nacional de Estadística y Censos.
- Instituto Nacional de Estadística y Censos. (2002). IX Censo de Población 2000. San José, Costa Rica: Instituto Nacional de Estadística y Censos.
- Proyecto Estado de la Nación. (2001) VIII Informe Estado de la Nación en Desarrollo Humano Sostenible (2002). San José, Costa Rica.
- Trejos, J. D. (2000). La mujer microempresaria en Costa Rica: años 90. PROMICRO-OIT. San José, Costa Rica.
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