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En los Objetivos de Desarrollo del Milenio: el camino hacia el futuro, de la Organización de Naciones Unidas, se destaca el derecho a la educación no sexista al definir como objetivos estratégicos lograr la enseñanza primaria universal y promover la igualdad entre los géneros y la autonomía de las mujeres. Ambos objetivos se complementan, ya que las desigualdades entre los géneros en todos los ciclos de la educación siguen siendo obstáculos al desarrollo económico y a la equidad social.

La participación paritaria de las mujeres en la educación es una condición imprescindible para promover la equidad e igualdad entre los géneros en el acceso, control y disfrute de los beneficios del desarrollo nacional. Promueve además, cambios sustantivos en la salud, la nutrición y el desarrollo de la familia, así como su acceso a la toma de decisiones en diferentes ámbitos de la sociedad. (Ministerio de Educación Pública, 2002).

Para el año 2004, la composición por sexo de la matrícula escolar fue similar para hombres y mujeres, con algunas diferencias según el tipo de institución (pública, privada o semi-oficial). Hasta 1990 la matrícula masculina en centros urbanos y rurales fue superior, decreciendo de forma leve después de esta fecha, cuando la femenina comenzó a aumentar sostenidamente (MIDEPLAN, 1995).

En el 2004, las mujeres superaron levemente a los hombres en la matrícula en secundaria y presentaron un leve rezago en preescolar, primaria y escuelas nocturnas. Con respecto ala educación para el trabajo la matrícula inicial de las mujeres es muy superior que la de los hombres, que solo representa el 16%.

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Fuente: Ministerio de Educación Pública. Expansión del Sistema Educativo Costarricense, Departamento de Estadística, junio 2004

Los niveles de analfabetismo son reducidos para ambos sexos. Para el año 2000, el indicador de alfabetismo, estimado mediante los años de escolaridad de las personas, evidenció la inexistencia de diferencias importantes entre hombres y mujeres, lo que refleja condiciones de equidad en este indicador.

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Fuente: IX Censo de Población 2000. Instituto Nacional de Estadística y Censos. 2002

Como se desprende del gráfico anterior, las mujeres alcanzaron una participación similar que los hombres en el sistema educativo formal, aunque en secundaria y universitaria, presentaron tasas netas de cobertura, permanencia en el sistema y rendimiento superiores (Proyecto Estado de la Nación, 2001).

Las diferencias entre mujeres y hombres en los niveles de deserción escolar en primaria y secundaria favorecieron a las mujeres. En el 2003, desertaron de primaria el 4,2% de los varones y el 3,7 % de las mujeres. En la secundaria esta cifra se elevó, así como la brecha entre ambos: 12,1% de los hombres frente a un 8,8% de mujeres. En el sétimo año la deserción masculina fue de 19,9% y la femenina de 15,1%.

Estudiantes aprobados según nivel educativo en porcentajes
Fuente: Ministerio de Educación Pública, Aprobados, aplazados y reprobados, Departamento de Estadística, 2003

Costa Rica: Estudiantes aprobados
según nivel educativo en porcentajes. 2002

 

Total aprobados

Aplazados

Reprobados

Escuelas

85,2%

8,6%

6,2%

Hombres

83,1%

10%

7,3%

Mujeres

87,5%

7,9%

4,9%

Escuelas Nocturnas

90,4%

2,5%

7,2%

Hombres

86,5%

3,2%

10,3%

Mujeres

93,8%

1,8%

4,4%

Colegios

56,3%

32%

11,7%

Hombres

52,6%

33,1%

14,4%

Mujeres

59,8%

31,0%

9,2%

En la enseñanza terciaria y formación profesional, persisten disparidades por género, La mayor proporción de hombres cursa carreras técnicas y científicas, mientras que las mujeres tienden a matricularse en mayor medida en carreras de educación y ciencias sociales (Proyecto Estado de la Nación, 2001).

Pese a que las mujeres abandonan sus estudios en menor medida que los hombres y obtienen un elevado rendimiento y grado académico, las mujeres siguen estudiando prioritariamente determinadas especialidades o carreras, que dan lugar a profesiones u ocupaciones connotadas como femeninas, las cuales han sido calificadas de segunda categoría y por ende, con menor remuneración y reconocimiento social, factor que se convierte en la principal fuente de discriminación y desventaja para la población femenina costarricense.

Sin embargo, a pesar de estos grandes avances, es evidente que el sistema educativo costarricense aún tiene importantes retos para la eliminación de los estereotipos sexistas, especialmente en la erradicación de ?La pedagogía invisible de género?, la cual se continua ejerciendo tanto a través del curriculum formal como del oculto, donde la maestra o el maestro, da un trato desigual a niños y a niñas; transmite mensajes, muchas veces de manera inconsciente, reproduciendo de manera legitimada, las relaciones desiguales de poder antes que propiciar la transformación de actitudes para la igualdad, lo que repercute negativamente en su condición de ciudadanas.

En las instituciones universitarias estatales, por cada 12 mujeres matriculadas, ingresaron 10 hombres (Proyecto Estado de la Nación, 2001). De acuerdo con el estudio de Láscaris y otras, titulado ?Ciencia, tecnología y género en Costa Rica?, durante la década de los noventa, los porcentajes de graduación universitaria por sexo tomando como referente el total de títulos otorgados en Ciencia y Tecnología evidenció una superioridad masculina en estas carreras. El porcentaje de graduación femenina osciló entre un 20 y un 34 por ciento, este último alcanzado en 1998 y 1999.

Distribución relativa del total de diplomas otorgados
Fuente: Elaboración propia con datos suministrados por CONARE, procedentes de los Departamentos de Registro de las Universidades Públicas.
Distribución relativa del total de diplomas otorgados
en Costa Rica en ciencias básicas e ingenierías, por sexo
1990-1999
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Con respecto a las brechas entre mujeres de diverso origen étnico y racial, algunos indicadores muestran que en el 2000, las mujeres negras contaron con una mejor situación que las mujeres indígenas, El 18,85% de las mujeres de 25 a 29 años tenían instrucción universitaria, al igual que un 19,2% de las comprendidas entre los 20 a 24 años, En esos mismos grupos de edades, el 5,4% y el 4,8% de las mujeres indígenas reportó un nivel de instrucción universitaria, Apenas un 40% de la población indígena de 5 a 9 años tenía primaria y casi un 44% no tenía ningún grado de escolaridad, Estas últimas cifras evidencian una lamentable discriminación en un país donde la educación básica es gratuita y obligatoria (INEC, 2002).

Bibliografía

  • Actualización y II-III Informe del Estado de Costa Rica ante la CEDAW (2003). San José, Costa Rica.
  • Instituto Nacional de Estadística y Censos. (2002). IX Censo de Población 2000. San José, Costa Rica: Instituto Nacional de Estadística y Censos.
  • Láscaris, Tatiana y otras. 2001 Ciencia, tecnología y Género en Costa Rica 1990-1999. San José, Costa Rica.
  • MIDEPLAN (1999). Mujeres jefas de hogar y tasas de jefatura femenina según condición de pobreza de los hogares y zona, período 1987- 1998: http://www.mideplan.go.cr/ s´des/ social/ 09- 02.html 21 de octubre de 1999.
  • Ministerio de Educación Pública. (2002). Deserción Intra- Anual en el Sistema Educativo, 2001. San José, Costa Rica: División de Planeamiento y Desarrollo Educativo, Departamento de Estadística.
  • Ministerio de Educación Pública. (2002). Expansión del Sistema Educativo Costarricense, 2002. San José, Costa Rica: División de Planeamiento y Desarrollo Educativo, Departamento de Estadística.
  • Ministerio de Educación Pública. (2002). Repetición en el Sistema Educativo Costarricense, 2002. San José, Costa Rica: División de Planeamiento y Desarrollo Educativo, Departamento de Estadística.
  • Proyecto Estado de la Nación. (2001) VIII Informe Estado de la Nación en Desarrollo Humano Sostenible (2002). San José, Costa Rica.

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