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Contenido
La perspectiva de género y su vinculación con la salud
La perspectiva de género proporciona elementos teóricos y metodológicas útiles para entender la realidad social y su dinámica a partir de la interacción, individual y colectiva entre los hombres y las mujeres.Esta perspectiva de análisis, que pone énfasis en la característica relacional del concepto de género, surge de la reflexión dada por feministas y cientistas sociales a mediados del siglo XX, aunque sus origenes se remontan desde mucho antes, en el siglo XIX, impulsado por los movimientos internacionales de mujeres en defensa de sus derechos.En una primera instancia, por los derechos civiles y políticos (de primera generación), y posteriormente por sus derechos económicos, culturales y sociales (de segunda generación).
Las relaciones sociales y de género entre los hombres y las mujeres se explican y comprenden bajo determinados contextos históricos, geográficos y sociales, así como culturales. La dimensión cultural es de gran relevancia en los estudios del género, dado que éste se define, a diferencia del sexo, -que refiere a las características fisiológicas y biológicas-, como el conjunto de atributos, valores y comportamientos que la sociedad asigna a las personas a partir de su sexo.Muy frecuentemente interiorizados, estas normas y patrones de comportamiento, por los procesos de socialización, que van construyendo y determinando lo que se conoce como la identidad femenina y la masculina.Esta socialización se da tanto en el hogar, la iglesia, la escuela, la comunidad, como en las instituciones públicas y privadas. En ese sentido, los atributos basados en el género de hombres y mujeres, pueden ser modificados mediante procesos de resocialización, dado que las formas y mecanismos que actualmente prevalecen, son aprendidos a lo largo de la vida conel agravante de que provocan una desvalorización de la mujer en la sociedad.
Las prácticas, los valores, las creencias y los patrones culturales y de comportamiento, establecen los límites de lo que tanto hombres como mujeres pueden realizar.Estos límites son reforzados por factores estructurales de la sociedad, como es la división sexual del trabajo y la inequitativa distribución de responsabilidades en el ámbito doméstico.Esta división sexual del trabajo designa a las mujeres en el ámbito del trabajo reproductivo o doméstico, es decir, al cuido y crianza de los hijos y las hijas, a proteger la nutrición e higiene de las personas integrantes del hogar y a proveer de atención a los familiares enfermos o con alguna discapacidad física o mental.Mientras que los hombres, son asignados al ámbito de lo público, realizando el trabajo productivo. De lo anterior se derivan un conjunto de brechas de género, producto de la desvalorización que la misma sociedad hace del trabajo reproductivo realizado por las mujeres, la cual se transfiere a otros ámbitos de la vida, como el mundo del trabajo, el empleo y la política.De esta división sexual del trabajo, se producen diferencias importantes en las relaciones de poder.El trabajo que las mujeres realizan en los hogares es invisibilizado y no se contabiliza como parte de las cuentas nacionales.Estas diferencias provocan desigualdades sociales importantes que son injustas para las mujeres y que se traducen en inequidades de género o brechas de género.
Desde esta perspectiva, es posible develar aquellos dispositivos (estructurales e ideológicos) presentes en la dinámica social, que históricamente han servido como formas de subordinación y discriminación contra las mujeres, en particular, bajo el sistema patriarcal (conjunto de relaciones de dominación y subordinación por parte del hombre hacia las mujeres).
El análisis de género, desarrolla una comparación entre hombres y mujeres, bajo determinadas situaciones o determinantes sociales.El resultado de ese esfuerzo, establece aquellos puntos críticos o nudos donde principalmente se producen las brechas o inequidades entre los géneros.La aplicación del concepto género constituye un análisis comparativo entre la posición y condición social de la mujer respecto de la posición y condición social de los hombres.El análisis de género ha sido de gran utilidad para medir el impacto diferenciado de las políticas, los programas y los proyectos, así como las leyes y el ejercicio de los derechos, en la vida de hombres y mujeres debido a los distintos papeles asignados en la sociedad. (1). Esto está directamente relacionado con las posibilidades de hombres y mujeres de tener acceso y control de los recursos y los beneficios del desarrollo.
En síntesis, ?la perspectiva de género es: ?a. Inclusiva, ya que incorpora el análisis de otras condiciones que hacen más llevadera o agudizan la discriminación de género, como son la clase social, la etnia y la edad. b. Permite observar y comprender cómo opera la discriminación, pues aborda todos aquellos aspectos que tienen que ver con la condición social y económica de las mujeres y los hombres, con el fin de favorecer iguales oportunidades para un acceso equitativo a recursos, servicios y derechos. c. Cuestiona el androcentrismo (2) y el sexismo que permean todas las instituciones y actividades sociales, a la vez que propone acciones estratégicas para enfrentarlos críticamente y erradicarlos. d. Permite hacer visible las experiencias, perspectivas, intereses, necesidades y oportunidades de las mujeres con lo cual se pueden mejorar sustancialmente las políticas, programas y proyectos institucionales, así como las acciones dirigidas a lograr sociedades equitativas, justas y democráticas.e. Aporta las herramientas teóricas, metodológicas y técnicas necesarias para formular, ejecutar y evaluar estrategias que llevan al empoderamiento de las mujeres? (3).
Con relación al ámbito de la salud, la aplicación del análisis de género, permite mejorar los diagnósticos y análisis de las condicines de vida de hombres y mujeres, dado que el análisis de género ?consiste en un método de evaluación e interpretación que tiene en cuenta las diferencias sociales y económicas entre las mujeres y los hombres, ya sea las que se aplican a la elaboración de políticas y programas, o bien a las actividades de la vida en general como los papeles profesionales y familiares(...), el análisis comparativo entre los sexos reconoce que las necesidades en materia de salud de las mujeres y los hombres de cualquier edad son diferentes, garantizando que se realice un análisis de los factores determinantes de la salud(...) factores sociales que influyen en la vida de todas las personas, como por ejemplo cuestiones de diversidad entre las que se incluyen la condición socioeconómica, la capacidad, las características raciales y la orientación sexual? (4).De esta forma, se revisan las estructuras de poder y la dimensión cultural, en la medida en que ciertos atributos y comportamientos particulares para cada uno de los sexos hace o genera desigualdades. Dependiendo de la identidad de género femenino, las mujeres se enfrentan de manera distinta y desventajosa a las oportunidades, el acceso y control de los recursos derivados del desarrollo de la sociedad, para hacer frente, en muchos de los casos, a diversos problemas de salud.Desde esta perspectiva, ?el acceso y el control de los recursos son esenciales para el desarrollo integral de las personas.El acceso tiene que ver con la oportunidad de hacer uso de determinados recursos y de satisfacer necesidades e intereses personales o colectivos.Puede ser esporádico y dependiente de agentes externos que deciden cuándo y cómo suminstrarlo; puede estar disponible continuamente y depender de la decisión personal (...), mientras que el control, es la posibilidad que se tiene de hacer uso de los recursos cuando se requieren, y de tomar decisiones sobre ellos de manera permanente.El control está asociado a la dimensión de poder en la sociedad: la persona o grupo que tiene control de los recursos tiene poder y quien no, carece de éste? (5).
La construcción del género para las mujeres, se convierte en una determinante social de la salud de éstas (6), más aún, cuando se han definido como relevantes para la identidad femenina, ciertos roles y estereotipos sexuales que limitan las posibilidades de desarrollo integral, puesto que se visualizan como personas pasivas, dependientes, tranquilas ycuidadoras, versus el papel activo, proveedor, independiente, racional, dado a los hombres.La asignación de estos atributos tiene un efecto diferenciado para mujeres y hombres.Por ejemplo, el asignar una característica al hombre de racional, fuerte, está asociado a comportamientos agresivos y violentos, a tal extremo que una de lasprincipales causas de muerte son producto de actos violentos (accidentes de tránsito).
Las implicaciones de esta forma de socialización, de construcción de la identidad femenina, de la estructuración de una sociedad jerárquica basada en la diferencia sexual y de relaciones de poder desigual entre ambos sexos, ha ocasionado situaciones de desigualdad e injusticia social hacia las mujeres y que tienen un impacto específico en la salud de las mujeres.Por ejemplo, a nivel individual, las mujeres siempre están postergando el cuido de su propia salud en función de anteponer el cuido de otros, las mujeres tienen una doble jornada de trabajo, ha habido una feminización de la pobreza, una feminización de ciertas profesiones, las cuales tienen menor valor social puesto que se perciben como una extensión del rol reproductivo (enfermería, trabajo social, educación).Además, existe una relación importante entre el acceso y control de los recursos que poseen las mujeres y el desempeño en acciones dirigidas a cuidar de su propia salud, especialmente si se pone énfasis en las relaciones de género y de poder existentes.
Notas:
(1) Laura Guzmán S., Ana Victoria Naranjo P., Isabel Quesada Campos.Incorporación de la Perspectiva de Género y Promoción de la Participación Femenina en la Gestión Municipal Democática. En: Seminario-TallerLa Carolina, 28 de febrero- 2, 7 -9 de marzo, 2003.Módulo I Género, poder , liderazgo y domocracia. GESO, Friedrich Ebert S., Posgrado Centroamericano en Ciencias Políticas, 2003.
(2) El androcentrismo es un sesgo de género, que supone al Hombre como el centro del universo.La principal crítica a esto es que en ese universo de lo masculino por definición no se encuentra el universo de lo femenino.Por lo tanto , debe de evitarse este sesgo y atender a lasparticularidades y especificades de ambos sexos.
(3) Idem, 2003.
(4) Ministerio de Salud de Canadá.?El análisis comparativo entre los sexos?.Canadá, Oficina para la Salud de las Mujeres, marzo de 1999.
(5) Op.cit, Laura Guzmán y otras, 2003.
(6) Otras determinantes están asociadas a la educación, empleo, nivel de ingresos, pobreza.Para mayor detalle puede consultar sobre Determinantes Sociales de la Salud de la Organización Panamericana de la Salud.
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La salud como producción social.
La salud es el resultado de la interacción de múltiples factores de orden político, económico, social, cultural y de género, entre otros, y no solamente por los factores biológicos y fisiológicos.La salud es un aspecto de la vida de las personas y las colectividades que se da en forma dinámica, en contextos histórico-sociales particularess, contradictoria y determinada, en gran medida, porlas condiciones materiales de vida.En algunos ejemplos se puede observar esta situación, en donde la pobreza y los bajos niveles de crecimiento económico de un país afectan la condición de salud de las personas. Según datos de MIDEPLAN (7), la contracción del mercado de trabajo, en Costa Rica, en el 2004, ha ocasionado una baja en la población ocupada, siendo el descenso más sensible entre las mujeres; por otro lado, la doble y triple jornada de trabajo (trabajo reproductivo, productivo y comunitario) al que están expuestas las mujeres, por la división sexual del trabajo, deteriora significativamente la salud física y mental de éstas, producto de una distribución inequitativa de las responsabilidades dentro del hogar; la discriminación que sufren las mujeres por su condición de género, en el mercado de trabajo, en el sector privado, en donde éstas reciben el 70% del salario que reciben los hombres, por realizar trabajo de igual valor, es decir, de cada 100 colones que reciben los hombres, 70 colones reciben las mujeres; la violencia doméstica y el femicidio como productos del sistema patriarcal, de dominación del hombre sobre la mujer, que atenta contra el derecho a la vida y la salud de las mujeres libre de todo tipo de violencia, entre otros.
Según la Plataforma de Acción de la IV Conferencia Mundial de la Mujer, desarrollada en Beijin, en 1995, se hace alusión a que ?el principal obstáculo que impide a la mujer alcanzar el más alto nivel posible de salud es la desigualdad entre la mujer y el hombre y entre mujeres en diferentes regiones geográficas, clases sociales y grupos indígenas y étnicos?(8).
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La salud como un derecho.
La salud es un derecho humano fundamental.Desde el enfoque de derechos humanos es importante revisar el sistema de normas y valores institucionales, respecto de cómo se concibe a las usuarias de los servicios de salud y la salud misma de las mujeres.Bajo el enfoque de derechos, se pone énfasis en que las mujeres son sujetas de derechos y por tanto, son capaces de incidir en su salud, así como de tomar decisiones informadas.Algunos aspectos que deben ser revisados a la luz de este enfoque, son: la fragmentación del cuerpo, la sobre medicalización, especialmente en el ámbito relacionado con la salud mental, entre otros muchos aspectos.
La salud de las mujeres abarca desde cómo éstas se visualizan con respecto a su propio cuerpo y las posibilidades que tienen para desarrollar su autonomía y autoderminación, en aras de una mayor participación en la toma de decisiones individuales y colectivas, orientar más asertivamente sus prácticas en salud con una mayor conciencia del auto cuidado, hasta la interiorización de la salud como un derecho humano.
Para promover la salud como un derecho, la ciudadanía debe estar consciente de que existen esos derechos y de que también hay deberes.Para construir esa ciudadanía activa en salud las mujeres deben apropiarse de sus derechos y exigir el cumplimiento de los mismos.Tomar conciencia de ello significa, fortalecer las capacidades de las mujeres en diversos aspectos, como la autoestima, mejoramiento de la autoimagen, educativas, de liderazgo, entre otras.
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La atención integral de las mujeres.
Este es un enfoque que integra los aspectos sociales en el proceso salud-enfermedad.A partir de los principios de la atención integral, la atención de las mujeres deja de centrarse en los trastornos del cuerpo humano como problemas patológicos y pasa a analizarlos a partir de la comprensión del entorno individual, familiar y comunitario, bajo contextos histórico-sociales concretos. Desde esta perspectiva, se enfatiza en que la salud no sólo es un producto médico, o del avance de la ciencia y la tecnología, sino es un producto social y cultural. Aplicando el análisis de género, entendemos que existen formas diferenciadas de enfermar, morir y producir salud, entre hombres y mujeres, razón por la cual, los programas de salud, originados tanto desde los servicios como desde las comunidades y otras instituciones y actores sociales, deben integrar las particularidades, los intereses y necesidades de ambos sexos.
Es importante considerar que el perfil epidemiológico presenta diferencias y problemáticas específicas entre hombres y mujeres, y se asocia entre otras cosas, con la condición de género, por tal razón, las respuestas que se brinden en este campo deben contemplar esa diferenciación.Existen estudios recientes que comienzan a comprender la sintomatología de ciertas enfermedades, como las cardiovasculares, a partir de investigaciones que toman en cuenta el género y el sexo (dejando de ser investigaciones androcéntricas), dando como resultado, una mejor respuesta, no sólo en términos de la oportunidad en la atención, realización del diagnóstico y efectividad de los resultados, sino de todo el engranaje que de ello se deriva, como son los fármacos, el diseño, tipo y tamaño de los equipos o bien, una mejor comprensión de las necesidades particulares de las mujeres asociadas a enfermedades cardiovasculares, tanto biológicas como sociales.Por el desconocimiento de este hecho -poco estudiado desde la medicina- se producen diagnósticos incorrectos y se proporcionan, en muchas ocasiones, tratamientos tardíos a las mujeres.
En el caso de enfermedades como la osteoporosis, las mujeres son sensiblemente más propensas a sufrirla que los hombres. Este padecimiento debe ser abordado en forma preventiva desde edades tempranas, especialmente si se sabe que por razones de género, la gran mayoría se nutren mal, postergan los tiempos de alimentación o consumen lo que otras/os miembras/os de la familia han dejado. Suele suceder en algunas familias, que a veces se prefiere alimentar mejor al niño que a las niñas, pues existe la creencia de que éstas requieren consumir menos alimentos.
Asimismo, el sistema de salud, por manifestar un predominio del paradigma biologista y médico céntrico, patologizan los problemas de salud mental de las mujeres conviertiéndolos en enfermedad mental. En la mayoría de los casos, salvo que haya una desequilibrio bioquímico, la mayoría de estas quejas son malestares muy frecuentemente asociados al estrés laboral, la doble jornada de trabajo, la violencia intrafamiliar, violación y abuso infantil, acoso moral y sexual en el trabajo y la docencia.Todo ello provoca cuadros de depresión, diversos tipos de adicciones, migrañas y otros trastornos, como los alimentarios (la bulimia o la anorexia).No obstante, con facilidad estos malestares son asociados a cuestiones emotivas muy vinculados a los roles femeninos.En el trasfondo de esto, esos diagnósticos están basados en sesgos de género, con el agravante de que se produce una sobremedicalización.Al no explorarse con profundidad los malestares psicológicos de las mujeres,los diagnósticos, en muchos de los casos son despectivos y se correlacionana problemas hormonales, como si fueran manifestaciones de histeria y sentimentalismos.La respuesta más común que se le brinda a esta situación es la farmacológica a base de estupefacientes, que no necesariamente son requeridos para todas las ocasiones y en todos los casos. Estudios han demostrado que la gran mayoría de las personas que consumen estos(9) fármacos son mujeres, amas de casa y que existe una correlación entre este tipo de consumo y las conductas violentas de las que son víctimas.
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Consideraciones sobre el Modelo de Atención Integral de la Salud de las Mujeres
El Modelo de Atención Integral de la Salud de las Mujeres se fundamenta en las orientaciones y principios derivados de la atención integral y establecidos en el modelo de atención readecuado vigente en Costa Rica, así como en los aportes teóricos y metodológicos provenientes del enfoque de género y de derechos.
La implementación de este modelo significa una revisión profunda de las bases filosóficas y conceptuales, presentes tanto en la estructura y cultura organizacional del sistema de salud, como en la forma de funcionamiento y proyección social. Esta revisión se da bajo los principios universales de respeto a los derechos humanos y de la búsqueda de la igualdad y la equidad entre mujeres y hombres, tras el establecimiento de nuevas formas sociales de relacionamiento entre los géneros y nuevos contenidos simbólicos y representaciones sociales sobre sus comportamientos y prácticas.
Este proceso de cambio se visualiza en el mediano y largo plazo, en virtud de que parte importante del mismo, se edifica principalmente sobre la base de un replanteamiento en los valores, la visión y las actitudes, las formas de pensar y maneras de actuar de quienes tienen la responsabilidad de garantizar el bienestar de las mujeres desde múltiples ámbitos, desde las/os que toman decisiones, hasta las/os prestatarias/os de servicios de salud en los niveles más operativos del sistema.
El propósito del modelo es generar cambios profundos en el abordaje de los problemas y necesidades de salud de las mujeres. Cambios que repercuten no sólo en el personal de salud, sino también en la población usuaria de los servicios, las familias, las comunidades y otros grupos y sectores involucrados. Estas transformaciones son en doble vía, de quienes formulan políticas públicas en salud y ofertan servicios, así como de los que demandan atención en salud.
Esta propuesta se enmarca en el proceso de Reforma del Sector Salud y de modernización de las instituciones llevado a cabo en Costa Rica y se fundamenta en la tendencia de entender la salud como una producción social, a partir de su comprensión según el contexto y los determinantes sociales presentes en las condiciones de vida. Por lo tanto, se hace necesario abordarla desde un enfoque integral, por medio del trabajo de equipo, interdisciplinario, intersectorial y de amplia participación social.
Con la implementación del modelo se espera proporcionar la información y los insumos necesarios para influir en los niveles altos de toma de decisiones en el sector salud y lograr que éstos impriman una racionalidad basada en la equidad, que se concrete en lineamientos de políticas, direccionalidad de las acciones, así como en la asignación, distribución y utilización de los recursos.
Como consecuencia de la construcción de este modelo, se desarrollarán acciones dirigidas a contribuir en la revisión y/o establecimiento de nuevas legislaciones, decretos, reglamentos, normas, procedimientos, prácticas y relaciones laborales e interacciones dentro y fuera del sector salud y un reposicionamiento de las mujeres en la sociedad, en los ámbitos público y privado. Estos esfuerzos contribuirán con la formulación de políticas de estado orientadas al desarrollo y sostenibilidad de un sistema de atención integral de salud de las mujeres.
En este contexto, el Modelo de Atención Integral de la Salud de las Mujeres, tiene como propósito desarrollar capacidades institucionales, en materia de equidad e igualdad de género y atención integral de la salud, además de consolidar la constitución de alianzas estratégicas con la red de servicios de salud, instituciones del sector público y privado, organizaciones sociales y la sociedad civil en general. En forma paralela, incluye el fortalecimiento de las capacidades de liderazgo de las mujeres y las organizaciones comunitarias, a fin de constituirlas en agentes multiplicadoras del modelo, y que a su vez conformen una base social amplia que le de sostenibilidad al mismo, institucionalizando el enfoque de género en el quehacer rutinario de las instituciones del sector salud e interiorizando una nueva forma de concebir la salud entre las/os diferentes actores/as sociales involucradas/os en el proceso.
Describiendo el documento Modelo de Atención Integral de la Salud de las Mujeres
El documento que describe el nuevo Modelo de Atención Integral de la Salud de las Mujeres está compuesto por cinco apartados:
- El primero ubica a la lectora o lector en el marco de referencia que establece las bases filosóficas y conceptuales, en las cuales se basa el modelo.
- El segundo plantea una visión global del desarrollo social del Estado costarricense y la importancia de llevar a cabo un proceso de transformación del modelo de salud actual.
- El tercer apartado explica, los principales acontecimientos que han estado presentes en las iniciativas de cambio propuestas para el Hospital y que hacen factible que el modelo propuesto pueda desarrollarse en este establecimiento de salud.
- El cuarto describe el funcionamiento de este Hospital.
- El quinto plantea la propuesta para la construcción del Modelo de Atención Integral de la Salud de las Mujeres que contiene la visión, misión y valores del modelo, lineamientos generales de políticas y objetivos, desde donde se desprenden las estrategias.
Además, se describen las seis Áreas de Trabajo, que son: Promoción de la Salud, Prevención, Rehabilitación, Prestación de Servicios, Investigación y Docencia. En este apartado se incluyen los nueve Programas Prioritarios de Abordaje, que se mencionan a continuación: Salud Sexual y Reproductiva, Violencia de Género, Salud Mental, Climaterio, Menopausia y Pos menopausia, Embarazo en la Adolescencia, Drogas, Alcohol y Tabaco, Cáncer de Cervix y de Mama, ITS y VIH-SIDA y Salud, Comunidad y Medio Ambiente.
A partir de estos programas se desarrollarán modelos específicos de atención integral que conformarán el nuevo modelo de la salud de las mujeres, se trata de espacios para construir experiencia sobre el enfoque y las metodologías de trabajo. También, se señalan los campos de incidencia del modelo en la red de servicios de salud y se propone un cambio en la interacción con los tres niveles de atención. Además se mencionan los retos de un nuevo enfoque gerencial para la implementación del modelo, así como las fases en que ésta se llevará a cabo.
Notas:
(7)MIDEPLAN. Plan Nacional de Desarrollo. Informe final sobre el cumplimiento de metas, los objetivos, las prioridades y las acciones estratégicas 2004 y su aporte al desarrollo económico, social y ambiental del país. T.1, marzo 2005. p.6
(8)Cuarta Conferencia Mundial Sobre la Mujer, Beijing, 4-15 de setiembrebre de 1995.Plataforma de Acción: declaración de Beijingo. Información General y Selección de Documentos.Centro Nacional para el Desarrollo de laMujer y la Familia, MIDEPLAN. 1996.
(9)Ministerio de Salud, Instituto Nacional de las Mujeres, Caja Costarricense de Seguro Social, Hospital de las Mujeres Dr. Adolfo Carit Eva. ?Modelo de Atención Integral de la Salud de las Mujeres: una propuesta para su construcción?.Primera edición,San José, C.R., julio de 2001.
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Indicadores que merecen atención
Algunos de los aspectos que merecen particular referencia en cuanto a la salud de las mujeres son:
De acuerdo con el Plan de Atención a la Salud de las Personas, de la Caja Costarricense de Seguro Social CCSS (2001-2006) y la Comisión para el Análisis del Sistema de la Mortalidad Materna, en 1999, el 85% de las muertes maternas fueron casos que pudieron haberse prevenido, principalmente, sí hubiera existido una respuesta más eficiente y oportuna por parte de los servicios de salud (1).
La mortalidad materna es otro de los indicadores utilizados para medir no solo la situación de salud , sino también el acceso a los servicios de salud, tales como consulta prenatal, parto hospitalario y control en el puerperio. A continuación algunos porcentajes:
- La tasa de mortalidad materna (por 1.000 nacimientos) para el año 1998 fue de 0.2, mientras que para 1999 la tasa por 100 mil nacidos vivos fue de 34.4.
- La prevalencia de embarazo en la adolescencia es de 20%, concentrándose en el grupo de edad de los 15 a 19 años (2).
- Para 1998 se registraron en el país 37.952 nacimientos de madres solteras y solo en menos de la mitad de los casos, hubo un reconocimiento de la paternidad por parte de sus parejas (3)
- Diversos estudios han mostrado que el control prenatal en mujeres adolescentes se produce más tardíamente, acudiendo a la consulta médica en el segundo trimestre, hacia el quinto mes de embarazo.
- Los tumores malignos más frecuentes en la población femenina son en primer lugar el cáncer de estómago, luego el de mama y en el tercer lugar el de cuello del útero. En ese sentido, en los últimos veinte años se observó un incremento en la incidencia del cáncer de útero y en particular el de mama, que se duplicó dos veces y media.
Del informe Estado de la Nación en Desarrollo Humano Sostenible, de 1997 (4), se extrajo la siguiente información: según los resultados de una encuesta de la CCSS, la enfermedad hipertensiva ocupó el primer lugar de consulta en las mujeres con un 6.0% del total de consultas, seguida por las infecciones agudas de las vías respiratorias superiores con 5.8%, y en tercer lugar las amigdalitis agudas con un 5.4%. Por otro lado, las causas más frecuentes de incapacidad en las mujeres, en orden de frecuencia, fueron las infecciones respiratorias agudas con un 11.9% del total de incapacidades, le siguen las complicaciones relacionadas con el embarazo con un 11.0%, los trastornos neuróticos con un 9.1% y las dorsopatías con un 6.9%. El promedio de días de incapacidad más alto corresponde a los trastornos neuróticos, con 12 días en los hombres y 17 días en las mujeres (5).
Otra enfermedad que afectó de manera diferenciada a hombre y mujeres es el dengue. La distribución por sexo de los casos de dengue mostró una mayor incidencia entre las mujeres (cercana al 60%) y la ocupación más frecuente de las personas afectadas son los oficios domésticos (6).
Los casos de VIH-SIDA en mujeres para 1997 representaron un 12.5% del total de casos reportados. Se conoce que en la actualidad ha habido un aumento de mujeres contagiadas por el virus y que se concentran en el segmento de amas de casa (7).
De acuerdo con información proporcionada por el informe de el Estado de la Nación de 1998 (8) la tasa de mortalidad por suicidio fue de 5.9, distribuida de la siguiente manera: 10.5 para hombres y 1.2 para mujeres (por 100.000 habitantes).
Notas:
1. C.R. Ministerio de Salud. Memoria Anual 1999.
2. Hilda Patricia Núñez y Ana Rojas. Revisión conceptual y comportamiento del embarazo en la adolescencia en Costa Rica, con énfasis en comunidades urbanas pobres. En: Revista Costarricense de Salud Pública. Año 7 N°.13, 1998.
3. Periódico Al Día, 11 de julio de 2000, p.18.
4. Esquivel, Roger; Menjívar, Mauricio y Vives, Silvia. La Mujer en el Informe: Estado de la Nación en desarrollo humano sostenible, 1997 (borrador), agosto de 1999.
5. Idem.
6. Idem.
7. Idem.
8. Proyecto Estado de la Nación. Estado de la Nación en Desarrollo Humano Sostenible 1998. San José, C.R.: el Proyecto, 1999.
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Quehacer del INAMU en el campo de la salud de las mujeres
Lineamientos generales
El Instituto Nacional de las Mujeres, INAMU, es el ente gubernamental responsable de promover acciones afirmativas que conduzcan a mejorar la condición y situación de las mujeres en Costa Rica.Las acciones afirmativas son medidas temporales que se toman para subsanar las brechas existentes entre los hombres y las mujeres en los diversos ámbitos sociales, económicos, jurídicos, políticos y otros.
En el campo de la salud, las acciones tienen como objetivo el logro de una visión humanizada e integral en el abordaje de las mujeres y en el cumplimiento de los derechos humanos, en especial de aquellos derechos y deberes particulares de las mujeres y de los hombres que conducen al pleno desarrollo personal, físico, emocional y mental.Parte de la comprensión de estas acciones se enmarcan en el concepto del derecho a la salud, como un derecho fundamental, a lo largo del ciclo de vida.Esto tiene especial relevancia para las mujeres, puesto que gran parte de la condición de salud en la vejez va a estar determinada por las acciones que se tomaron en este campo en los primeros años de vida.La salud es un continuo que se construye a lo largo de toda la vida.
Las acciones que el INAMU realiza en el campo de la salud, están orientadas a incidir en los siguientes aspectos:
- Promover el diseño, implementación y evaluación de Políticas Públicas para la equidad de género.
- Coadyuvar en la construcción colectiva de un Modelo de Atención Integral de la Salud de las Mujeres con perspectiva de género.
- Coadyuvar en acciones que garanticen el acceso universal de las mujeres a la seguridad social, en particular, el derecho de ser titulares de una pensión en la vejez o de invalidez.
- Promover la participación ciudadana activa de las mujeres en los procesos de desarrollo de la salud individual y colectiva, de manera que se incida en los espacios de toma de decisiones y construcción de políticas públicas.
- El empoderamiento de las mujeres para que éstas fortalezcan sus capacidades personales y organizativas en favor de su autonomía y autodeterminación.
- Desarrollar procesos de gestión técnica y política con instituciones vinculadas a la salud para que se promuevan las acciones requeridas en función de construir un modelo de salud centrado en los intereses y necesidades de las mujeres.
- Promover una gestión de la salud en red que facilite el acceso de las mujeres a los servicios de salud oportunos, eficaces y efectivos y género sensitivos.
- Fortalecer por medio del análisis y la discusión sistemática, el enfoque integral de la salud en general y de la salud de las mujeres en particular, entre las/os políticas/os, técnicas/os, personal de salud y mujeres de las comunidades.
- Aplicar el análisis de género en las políticas públicas, programas y proyectos en salud de las mujeres para identificar las brechas de género, identificar los retos o desafíos, construir indicadores de equidad de género y promover respuestas adecuadas desde las realidades de las propias mujeres, hombres, niños/as, personas adultas mayores y las comunidades.
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3.2.1 Principales procesos desarrollados recientemente:
Proyecto: Modelo de Atención Integral a la Salud de las Mujeres.Consiste en una experiencia desarrollada en el Hospital de las Mujeres, áreas de atracción y mujeres liderezas de las comunidades de los cantones de Acosta, Aserrí y Desamparados.En el marco de este proyecto se desarrolló un proceso de participación social, a partir del cual se conformaron Asociaciones de Salud Integral de las Mujeres en esos cantones. Estos grupos de mujeres recibieron capacitación, en diversos campos, como empoderamiento, la salud como un derecho, salud integral, liderazgo y negociación para la toma de decisiones, rendición de cuentas, entre otros aspectos. Este proceso les ha permitido avanzar hacia otros campos relacionados con la gestión de la salud, colocando sus agendas de salud en espacios de toma de decisiones, como los Consejos Técnicos de algunas de las Clínicas (Acosta y Aserrí), habiendo logrado por ejemplo, en el caso de Acosta, que la Clínica designara a personal médico femenino para realizar la citología vaginal en horas no hábiles.Este es un espacio abierto que las organizaciones sociales debieran potencializar como un mecanismo efectivo para que exista un mayor conocimiento y acercamiento entre los servicios de salud y las necesidades prácticas e intereses estratégicos de las mujeres.
En el marco de este proyecto, el Hospital de las Mujeres ha realizado ingentes esfuerzos por enfocar su atención bajo un modelo de respeto a los derechos humanos de las mujeres, por lo que han puesto en práctica una serie de medidas orientadas a promover la gestión de la salud en red, integrando a las y los profesionales de las clínicas mayores y áreas de salud, quienes han abierto un espacio de reunión y toma de decisiones permanente, que opera según un plan anual formulado en forma conjunta (1).Esto ha implicado un esfuerzo de más de un año para que las instancias de los tres niveles de atención logren ponerse de acuerdo sobre cómo dar servicios oportunos, efectivos, eficientes, de calidad y con calidez.En ese sentido, se han logrado mejorar sustantivamente la atención al parto, promoviendo las mejores prácticas, según lineamientos del Centro Latinoamericano de Perinatología (CLAP), desde la medicina basada en la evidencia, a partir de la cual, se ha mostrado que el respeto al libre acompañamiento durante la labor de parto, acompañamiento emocional y acompañamiento técnico, favorecen el buen desenvolvimiento de este evento.Con estas recomendaciones de carácter internacional, se avanza hacia elcumplimiento de los derechos en salud de las mujeres, para el logro de una maternidad segura y libre de riesgo, promoviendo la aplicación de las recomendaciones sobre Maternidades de Alta Calidad, patrocinado por el CLAP y la Organización Panamericana de la Salud (OPS).Además, se realizan acciones para educar a las mujeres durante el embarazo, con los cursos diferenciados por grupos de edad (adolescentes y mujeres adultas); se ha promovido un acercamiento de los/as médicos/as generales a los servicios del segundo y tercer nivel a través de pasantías por las clínicas mayores y el hospital; se han podido reducir los tiempos de espera para la atención especializada en el hospital, en el caso de mujeres en la mediana edad (40-65 años), se pasó de un tiempo de espera de 9 meses a 3 meses y en el caso de la consulta de colposcopias se redujo de 6 a 3 meses el plazo de espera (2). Lo anterior es reflejo de la Gestión de la Salud en Red a la cual se han comprometido las direcciones respectiva.
Uno de los componentes importantes de esta propuesta de modelo, ha sido la promoción de la participación activa de las mujeres. Este componente se ha ido logrando a través de diferentes mecanismos e instrumentos y en distintos momentos.Uno de los principales aspectos a destacar fue el diseño e implementación de una Agenda en Salud, como instrumento de trabajo para los grupos de mujeres, misma que fue divulgada por las integrantes de las Asociaciones de Salud Integral de las Mujeresy retroalimentada pordiferentes actores sociales (aproximadamente 800 mujeres entre los cantones de Aserrí, Acosta y Desamparados; personal de salud y con otras instituciones públicas como las municipalidades y el Ministerio de Salud).El principal resultado de este proceso ha sido, por un lado, tener un instrumento desde y para las mujeres y por otro, la apertura de espacios para el diálogo y la negociación política en salud.Otro, ha sido el participar en proyectos de investigación ya sea como responsables de los estudios (estudio exploratorio sobre percepción de la violencia en las comunidades)o como informantes claves (estudio exploratorio sobre la sexualidad de mujeres de mediana edad (40-65 años).
Algunos de los retos que se plantean son:
- Darle sostenibilidad al trabajo con las mujeres orientado a establecer espacios de diálogo y negociación, para cumplir con las metas de las Agendas y participar con vos propia en los procesos de desarrollo de la salud, en los lugares donde se toman las decisiones.
- Fortalecer la organización y el empoderamiento de las mujeres
- Que se reconozcan como actores claves y como liderezas para incidir en los procesos de desarrollo y toma de decisiones de la salud.
En el marco de la planificación estratégica del proyecto del modelo, se estableció que el 2004 correspondiá al cierre del mismo.A pesar de que no se ha realizado una evaluación de resultados en todas sus dimensiones, el INAMU interesado en contar con algunos criterios para analizar la experiencia desarrollada, realizó un Balance del Modelo a partir de los tres programas definidos como puntas de lanza de esta experiencia:Atención integral a las personas adolescentes, mujeres de mediana edad y cáncer de mama y cuello de útero. El propósito general de este balance, fue el de obtener lecciones aprendidas que pudieran servir en la orientación de políticas, programas y proyectos en relación a la búsqueda de un modelo de salud género sensitivo.
3.2.2 Grupo de Trabajo sobre Mujeres de Mediana Edad (40-65 años).
Tiene como propósito promover la atención integral de las mujeres en este ciclo de vida, colocando el tema en la agenda de discusión institucional de la CCSS y con la participación de mujeres liderez de las comunidades. En esta misma línea, el INAMU ha desarrollado una investigación cualitativa que exploró el tema de la sexualidad de las mujeres en este periódo de su vida. El estudio parte de una visión holística y del ciclo de vida de las mujeres, no poniendo énfasis así, en una visión centrada en la menopausia como enfermedad, sino como un evento más en la vida de éstas.Se parte de que el abordaje de este período debe, neceariamente,ir acompañado de una sensibilización y capacitación por parte del personal de salud para que el abordaje sea en forma integral.Por esta vía se lograevitar la estigamtización, la medicalización innecesaria y el respeto a los derechos de la usuaria a contar con información clara, precisa, oportuna y veraz.El estudio es de tipo cualitativo y se convirtió en un espacio propicio para el empoderamiento de las mujeres, promover la importancia del disfrute de este periódo de la vida, logrando rescatar sus propios proyectos de vida, sus espacios de recreación y ocio, haciendo efectivo su derecho a una vida placentera y libre de violencia.Participaron 10 mujeres con edades entre los 40 y 60 años, así como personal clave de salud.Se realizó un taller de devolución de los principales hallazgos y se entregó un material educativo relacionado con los principales temas de la sexualidad. El estudio se realizó entre los meses de noviembre y diciembre del 2005 y el propósito general del mismo, es contribuir con insumos, desde las propias mujeres, para incidir en el desarrollo de programas de salud institucionales y comunitarios.
Diseño de Normas y procedimientos de atención integral a las mujeres para la prevención y manejo del cáncer de cuello de útero, para el I y II nivel de atención.
Estas normas fueron elaboradas con la participación de diversos actores sociales, entre ellos están: el Ministerio de Salud, la Caja Costarricense deSeguro Social, el Instituto Costarricense Contra el Cáncer, el Laboratorio Nacional de Citopatología y el INAMU.En este espacio se abordó la temática teniendo como marco de referencia el enfoque de derechos, principios que debían verse plasmados en cada uno de los artículos.Estas normas ponen especial atención a algunos aspectos relacinados con la dimensión social de las mujeres y que la realización de acciones dentro de este ámbito, en todo momento las dignifique como personas.Un instrumento creado para ello, es el consentimiento informado, como un mecanismo para el ejercicio del derecho de la mujer a decidir, si pueden o no estar presentes al momento de la toma de la citología vaginal, estudiantes u otro tipo de profesional en salud, interesados en estudiar y realizar el procedimiento.En este y otros casos, las mujeres deben estar enteradas e informadas claramente sobre los objetivos de dicha intervención, recibir un trato digno, oportuno y con personal competente. Asimismo, quedaron estipulados dentro de su articulado lo relativo a la participación ciudadana y los procesos educativos (diseñados e implementados con metodologías participativas), incluso, se establece que los establecimientos de salud deben contar, con al menos, un grupo de apoyo a mujeres sobrevivientes y sus familias y definir campañas de información, educación y comunicación, a través de diversos medios, dirigido a las mujeres y otros grupos de interés.Estas normas fueron validadas a través de un taller nacional. Desde el INAMU y Ministerio de Salud se realizó una prevalidación con organizaciones de mujeres a fin de que éstas tuvieran conocimiento de todo el documento y aclarar dudas.Participaron representantes de las Asociaciones de Salud Integral de Acosta, Aserrí y Desamparados, Junta de Salud del Hospital de las Mujeres, mujeres con discapacidad, mujeres con VIH-SIDA.Este es un proceso que debe ser informado al resto de la población, en especial a las mujeres, para que se conviertan en vigilantes del cumplimiento de esta normativa a partir del momento en que sea publicada en La Gaceta en forma oficial por parte del Minsiterio de Salud (actualmente está en proceso de revisión y firma del decreto).
Acceso universal de las mujeres a la seguridad social
El tema del acceso de las mujeres a los seguros de salud y pensiones constituye uno de los aspectos centrales para procurar una calidad de vida adecuada y protegida en la vejez.
El INAMU se planteó desde el 2002 la necesidad de explorar la condición de las mujeres en este campo, por lo que realizó una investigación titulada ?Estudio Exploratorio sobre el acceso de las mujeres a los beneficios de los seguros sociales en Costa Rica: situación actual y recomendaciones para mejorarla?
Con esta investigación, el INAMU hace una contribución al desarrollo del conocimiento científico en materia de seguridad social, pues es el primer estudio que se realiza en Costa Rica desde el enfoque de género sobre los seguros, poniendo énfasis en la situación y condición de las mujeres en relación a la de los hombres.
El acceso de las mujeres a los beneficios de los seguros sociales, es uno de los problemas que experimentan diversos grupos de mujeres, especialmente las más pobres de nuestra sociedad. En términos generales, existe un número importante de personas ocupadas (700.000 aproximadamente) que se encuentran fuera de la seguridad social. En el caso de las mujeres, existen aproximadamente 254.485 mujeres ocupadas que no tienen ningún tipo de aseguramiento. Además, hay mujeres de muy diversa composición que se aseguran no según su posición dentro del mercado de trabajo, sino de acuerdo con criterios subjetivos de autoclasificación.Veamos algunos ejemplos: mujeres asalariadas quese aseguran por la vía familiar; mujeres con trabajo remunerado o cuenta propistas, que lo hacen por la vía del seguro voluntario; mujeres trabajadoras domésticas que no tienen seguro o que lo hacen en forma voluntaria. Por otro lado, existe el grupo de mujeres no ocupadas (aproximadamente 600 mil) sin pensión propia o familiar, dentro de las que se incluye a las amas de casa, que en su mayoría tienen la protección del esposo, derivada de su condición de dependiente económica (3).
Vale la pena señalar, para el caso de las mujeres que se inscriben dentro de una forma de aseguramiento que no corresponde con el tipo de inserción en el mercado laboral, que se enfrentan a una pérdida de derechos, producto de la estratificación que existe en los beneficios a obtener.Uno de los principales es el caso del seguro voluntario, que no tiene derecho a la incapacidad por enfermedad ni a la licencia por maternidad. Y, si se le suma, el hecho de que no se hace explícito el interés por cotizar para el régimen de pensiones, tampoco tendría derecho a este beneficio.
3.2.4.1.Sobre lo que contiene el estudio
Los componentes de la seguridad social costarricense abordados fueron los Seguros de Salud, Invalidez, Vejez y Muerte, el Régimen no Contributivo de Pensiones de la Caja Costarricense de Seguro Social, el Régimen de Capitalización Individual o segundo pilar de pensiones administrado por operadoras públicas y privadas y el Seguro de Riesgos Profesionales del Instituto Nacional de Seguros.
Se recolectaron y analizaron datos cuantitativos y cualitativos respecto al acceso a los beneficios de cada seguro con que cuentan actualmente las mujeres en el país, el acceso que deberían tener de acuerdo con el marco legal, así como las prácticas institucionales y rutas de acceso a los seguros y sus respectivos beneficios.
Dado que se trata de la primera investigación enfocada al acceso de las mujeres a la seguridad social, se optó por un estudio panorámico y exploratorio que permita contar con una visión general de los problemas de acceso de las mujeres a la seguridad social, el cual justifique y posibilite futuras investigaciones que sean, a la vez, más específicas y en mayor profundidad.
3.2.4.2.Propósitos del estudio:
- Recabar información sobre la situación de las mujeres en el campo del acceso a la seguridad social, con el propósito de que se tomen en cuenta sus particularidades en las diferentes estrategias de las políticas sociales del país, específicamente, en aquellas vinculadas con la ampliación de la cobertura y distribución equitativa de los beneficios de los distintos seguros sociales existentes.
- Destacar que las condiciones de vida de las mujeres y las maneras en que se insertan en la sociedad, según la división sexual y social del trabajo, tienen una repercusión directa en la capacidad de acceder o no a los beneficios de los seguros sociales. Algunas mujeres se ven excluidas de ciertos beneficios, ya sea porque se ocupan de las labores domésticas o porque forman parte del sector informal. Ambas categorías no han sido correctamente valoradas: la primera no ha sido considerada una categoría económica y la segunda no se encuentra intermediada por una relación contractual formal. En razón de ello, una gran mayoría de mujeres no tienen acceso a los beneficios de la seguridad social por derecho propio, y por otro lado, existen brechas significativas en los beneficios derivados de los distintos tipos de aseguramiento.
3.2.4.3.Algunos desafíos que plantea el estudio:
- Colocar el tema de la seguridad social de las mujeres en los procesos de reformas institucionales y aprovechar la discusión nacional que sobre el tema se está realizando, para identificar las mejores formas para que todas las mujeres de este país se encuentren amparadas por la protección de los seguros sociales.
- Propiciar el establecimiento de mecanismos operativos para lograr que las obligaciones y compromisos adquiridos por el país en foros internacionales y absorbidos en el marco jurídico nacional, en favor del avance de las mujeres en la sociedad y del logro de la equidad e igualdad entre los géneros, se concreten en políticas específicas mediante una respuesta articulada desde el Estado.
- Incluir a la discusión de los seguros, otros elementos de carácter social, de derechos y de género, con el objetivo de que coadyuven en la explicación del problema y le impriman una visión integral al mismo.
- Promover que las organizaciones de mujeres integren esta temática, para que con voz propia demanden el ejercicio pleno de su derecho a la seguridad social, en alianza con diversas/os protagonistas de la sociedad civil, como los sindicatos, organizaciones no gubernamentales, asociaciones y otros grupos de base comunitaria, para que se constituya en un aspecto sustantivo y estratégico de la agenda de discusión pública.
3.2.4.4. El INAMU y su participación en el proceso de Reforma del Régimen de Invalidez, Vejez y Muerte (RIVM)
La participación se dio después de la gestión política que diera la entonces Ministra de la Condición de la Mujer, Sra. Esmeralda Britton, a principios del 2004, ante la Presidencia Ejecutiva de la Caja Costarricense de Seguro Social, con el propósito de que el INAMU formara parte de la Comisión Social que tendría a su cargo llevar a cabo la reforma.Dicha gestión, se plasmó en la posibilidad de contar con dos representantes: una con un puesto en la mesa de negociación con voz y voto y otra en calidad de asesora técnica, con voz pero sin voto (4).
La estrategia de negociación del INAMU fue planteada en los siguientes términos:
a. Colocar en la mesa de negociación, la investigación realizada sobre el acceso de las mujeres a los seguros, mencionada arriba, como parte de los insumos para el análisis del problema y punto de partida de la discusión -dado que para tales fines, la CCSS presentó un diagnóstico actuarial que a nuestro juicio dejaba por fuera aspectos importantes de tomar en consideración-.El punto de partida estaba sesgado hacia un sólo aspecto de la problemática.
b. Plantear una propuesta de facilitación metodológica para la conducción de la comisión social, en términos de ordenar, conducir y sistematizar las discusiones en plenaria y grupos pequeños, producto del trabajado de la comisión. El objetivo de esto es que a lo largo de todo el proceso fueran quedando de manera explícita, aquellos puntos en los que se tenía consenso y en los que no.Esta iniciativano fue considerada en su totalidad, puesto que en la mayoría del tiempo, la CCSS fungió como actor en la negociación y facilitador metodológico, lo cual trajo atrasos importantes en cuanto al tiempo invertido y forma de presentar los avances en cada uno de los temas y asuntos tratados.
c. Desarrollar propuestas por escrito con fundamento científico, basados en información estadística y estudios de brechas de género para la argumentación y defensa de los intereses de las mujeres y en general, para permear con una visión integral la discusión sobre la reforma. Esto suponía llegar a acuerdos, en primer instancia, sobre aspectos relacionados con una administración eficiente, en cuanto a mejoras en la ampliación de la cobertura, reducción de la morosidad y la evasión y diversificación de las inversiones y cumplimiento con lo estipulado en la Ley de Protección al Trabajador, para pasar posteriormente, a hacer cambios en aspectos como monto de pensiones, salario de referencia, edad de retiro, porcentaje de cotización y número de cotizaciones, lo cual implicaba hacer modificaciones en las fórmulas de cálculo.
d. Desarrollar una línea de cabildeo con todos los actores sociales participantes y establecimiento de un diálogo constante a fin de conocer más específicamente los puntos de vista e ir construyendo argumentación y consensos alrededor de temas de interés. Esto supuso, reuniones formales, conversaciones informales, intercambio de información estratégica,construcción de alianzas estratégicas, así como una participación activa a nivel político de la actual Ministra de la Condición de la Mujer, Sra. Georgina Vargas Pagán, como del aval de la Junta Directiva del INAMU.En fin, contar con un conjunto de instrumentos y mecanismos ágiles y efectivos para la negociación política y la creación de condiciones para colocar el tema de la equidad de género en el proceso de reforma y en general la visión integral, que tuviera como fundamento los principios de universalidad, solidaridad, obligatoriedad y equidad.
d.Definir una estrategia de incidencia política, para lo cual, se conformó un grupo de trabajo con organizaciones de mujeres, para el análisis y la reflexión sobre los avances y desarrollo de los debates en el seno de la Comisión. Todo ello, con el fin de elaborar una agenda priorizada con aspectos mínimos y máximos que debieran tratarse en favor de las mujeres en el proceso de reforma.Además, con el propósito de contar con una representante de este grupo ante la Comisión, se gestionó la integración de una de las mujeres. Esta acción permitió abrir un espacio en el seno de la Comisión Social para una representante de este grupo, la cual asistiría a las reuniones en calidad de invitada especial con voz pero sin voto. El grupo se reunió desde mayo a diciembre del 2004 y fue asesorado y acompañado técnicamente por la Dra. Juliana Martínez.
e. Aprobar el documento de Reforma al RIVM con visión integral y darle seguimiento a los acuerdos.Desde la aprobación de la Reforma por la Junta Directiva de la CCSS, se ha coordinado la estrategia de extensión de la cobertura contributiva de las mujeres, el diseño de material divulgativo sobre el mecanismo de aseguramiento colectivo y propuesta de un plan de sensibilización y capacitación para el 2006 sobre el enfoque de género y el acceso de las mujeres a la seguridad social a Directores Regionales e Inspectores de la CCSS, así como a la Dirección de laAsignación de la Invalidez de la CCSS.
3.2.4.4.1 Sobre el problema que origina la reforma
Existe un problema real de sostenibilidad financiera del RIVM, el cual se expresaba de la siguiente manera:en el corto y mediano plazo existirá un desequilibrio actuarial, es decir, un desbalance entre los ingresos que el régimen tiene por contribuciones tripartitas, y los recursos necesarios para financiar las pensiones ya otorgadas, sean éstas de vejez, ivalidez o muerte. Este punto de partida fue de consenso para todas las personas integrantes de la comisión. En ese contexto, se han definido tres los momentos críticos: cuando las contribuciones no serán suficientes para financiar las pensiones; cuando los intereses del fondo serán insuficientes y por último, cuando se haga uso del propio fondo.
El proceso de reforma cuenta con un diagnóstico actuarial presentado por la CCSS y valudado por técnicos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), quienes coincidieron con los resultados del mismo.
3.2.4.4.2 Sobre la Comisión Social
La Comisión Social se conformó en abril del 2004 como producto de la discusión que se generó en el marco del Foro que realizó la CCSS en febrero de ese mismo año sobre: ?Análisis de la Situación actual y proyección del Régimen de Invalidez, Vejez y Muerte?.
Fue entonces que la Junta Directiva de la Caja Costarricense de Seguro Social, en respuesta la crisis que enfrenta el régimen, convocó a representantes de la sociedad para que, junto con el personal técnico de la Caja y de otras instituciones del Estado, analizaran el problema y propusieran medidas para su solución.Fue así como en dicho foro,la Institución expuso al país la necesidad de que los sectores sociales participaran en la elaboración de propuestas que coadyuven al equilibrio del Régimen.Las reacciones positivas de parte de los distintos sectores sociales dieron pie para configurar una representación social y un procedimiento que mediante el diálogo, el análisis y el debate, en forma inteligente y transparente, permitiera a los diferentes sectores alcanzar acuerdos de gran trascendencia para la seguridad social en pensiones. Se inició entonces un proceso abanderado por una comisión creada para este propósito conrepresentación de la sociedad.
En relación con el procedimiento a seguir, el parecer general de los participantes quedó reflejado en las siguientes propuestas acogidas oportunamente:
- Se coincidió en que el procedimiento más oportuno, serio y responsable para analizar y debatir sobre un asunto de tanto interés nacional, que requería una solución de consenso, era mediantela conformación de una comisión representativa de los sectores sociales, con el apoyo de determinadasinstituciones estatales.
- En el Foro, la Defensoría de los Habitantes, comparte este criterio y ?... postula que este ejercicio debe contribuir a consolidar un intenso proceso de diálogo con distintos sectores a fin de implementar cuanto antes ?pero en forma consensuada- los cambios que urge realizar en el Régimen?.(5)
La Junta Directiva acogió estas propuestas e impulsó la formación de una comisión en la cual los distintos sectores de la sociedad tuvieran una representación similar a la que mantienen en la directiva de la Institución(6) y se conformó la Comisión Social constituida de la siguiente forma:
4 Representantes del movimiento sindical.
4 Representantes del sector empresarial.
2 Representantes del sector de cooperativas.
- Representantes del sector solidarista.
- Representante del sector femenino- INAMU.
- Representante del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social.
- Representantes de la Caja Costarricense de Seguro Social.
Así mismo se consideró necesaria la participación en esta comisión, con voz pero sin voto, de representantes de las siguientes instituciones:
- Defensoría de los Habitantes.
- Superintendencia General de Pensiones.
- Organización Internacional del Trabajo.
Posteriormente, a este grupo se integró la representante de las organizaciones de mujeres como invitada con voz pero sin voto.
3.2.4.4.3 Sobre aspectos generales de la reforma y sus resultados vistos desde el INAMU
Existen dos modos de entender la reforma.Una vía restringida que fija su atención en resolver el problema de quienes están dentro del sistema,aplicando medidas que den una salida a la proyección de ingresos y gastos del régimen de IVM -que actualmente cubre a menos de la mitad de la población-,básicamente sustentada en criterios actuariales, y otra, a partir de una definición amplia del problema, procurando atender las necesidades de quiénes están dentro del sistema como de los que están fuera de él, basados en criterios integrales y con una visión social de sostenibilidad del régimen.
Desde la visión integral, debe establecerse una ruta de cumplimento de una serie de medidas legislativas ya establecidas, como la aplicación de la Ley de Protección al Trabajador, así como el diseño de medidas creativas e innovadoras que redunden en laimplementación de una Administración Eficiente, dirigida a mejorar la recaudación (reducir la morosidad y la evasión), mejorar la inversión y procure además, la ampliación de la cobertura directa.
Para el INAMU, el aspecto de la ampliación de la cobertura fue de vital importancia, puesto que actualmente sólo el 24% de las mujeres de 12 años o más tienen acceso al IVM. Este dato hace que sea imperativo que todas las medidas dirigidas a la sostenibilidad del régimen IVM, necesariamente, sean medidas que mejoren la cobertura directa, en general, pero especialmente, la de las mujeres, en particular.
En relación a aquellas mujeres que están aseguradas por la vía familiar (remuneradas y no remuneradas) constituyen un grupo importante de revisar, especialmente porque detrás de este aseguramiento se encuentra la dependencia económica, criterio que es el único utilizado por la CCSS para que estas mujeres generen algunos derechos de acceso a la protección social.No obstante, ello sucede sólo si se mantiene la relación conyugal y la condición de dependencia económica.Si una de las condiciones desaparece, el derecho desaparece .Esta visión hace que las mujeres se encuentren en una situación de vulnerabilida importante pese al trabajo doméstico que por años desempeñaron en el marco de esa relación de conyugalidad.Esta disucusión apunta hacia la visibilización y valoración del trabajo doméstico que realizan las mujeres.
Desde la visión actuarial, los cambios se centran en lo que se conoce como cambios Paramétricos, es decir, en aquellas medidas que implican cambios en las fórmulas de cálculo sobre: edad de retiro, porcentaje de cotización sobre el salario; salario de referencia utilizado para definir las cotizaciones; el número de cuotas; y el monto de las pensiones.
De acuerdo con el documento final sobre la reforma -la cual fue aprobada por la Junta Directiva de la CCSS en abril del 2004-, titulado Propuesta para la Sostenibilidad del Régimen de Invalidez, Vejez y Muerte, los resultados obtenidos, después de más de un año de discusión, fueron planteados tomando en cuenta la visión integral de la reforma.Con respecto a los ajustes a la reforma paramétrica, se acordó lo siguiente: (7)
a) la transición para los siguientes grupos, según la edad que tengan en el momento de entrada de la reforma: grupos próximos a pensionarse:para la población con más de 55 años se mantienen las reglas actuales, tanto de requisitos de acceso, como la formula de cálculo y el nivel de pensión establecidos en el Reglamento de IVM antes de la reforma. Las únicas excepciones son los beneficios de la pensión reducida por vejez y la pensión reducida por invalidez. Grupo de transición:la población que tenga entre 44 y 55 años se verá afectada parcialmente en todos los componentes de la reforma: sus condiciones de acceso a los beneficios y los niveles de beneficio cambiarán gradualmente por edad a partir de las reglas actuales y hasta llegar a las propuestas para el grupo de 44 años de edad y menos; el nuevo salario de referencia, así como los otros componentes de la reforma, entrarán plenamente para este grupo. Grupo de personas con 44 años y menos: a este grupo se le aplicarán plenamente todos los componentes de la reforma.
b) Modificación de requisitos y de salario de referencia:edad de retiro: se mantiene en 65 años, con posibilidades de retiro anticipado según se detalla adelante; requisito de cuotas: pas de 240 a 300 cuotas; salario de referencia: pasa de los mejores 48 salarios nominales entre los últimos 60 salarios nominales, al promedio de salario de cotización, en términos reales, sobre los últimos 240 salarios cotizados; retiro anticipado: se ofrecen dos alternativas. La primer de ellas retoma el actual régimen, que permite el retiro a una edad inferior (60 años para las mujeres y 62 para los hombres) siempre y cuando haya una mayor acumulación de cuotas; este régimen es adecuado al nuevo requisito de 300 cuotas.La segunda alternativa consiste en la autorización del retiro anticipado para aquellas personas que hayan cumplido con el requisito de 300 cuotas a cambio de una reducción en el monto de la pensión, de manera que el adelanto resulte actuarialmente neutral para el régimen.
c) Modificación de beneficos:una cuantía adicional del 1% el porcentaje por cada 12 cuotas a partir de las 240 cuotas hasta que la persona cumpla con los requisitos de pensión (edad y cotizaciones acumuladas), y del 1.6% por cada 12 cuotas adicionesl después de cumplir los requisitos de pensión; límite de cotización: en vez del topo de pensión se establecerá un topo de cotización; se escogerá como tope de cotización elque consiga mantener de manera implícita la pensión máxima antes de la reforma; pensión mínima: se establece la pensión mínima en un 50% del salario mínimo de cotizaciones, de manera que su cuantía se determine automáticamente; beneficio reducido de vejez: se establece para quienes alcancen la edad de retiro con una acumulación de más de 180 cuotas y menos de 300; beneficio reducido y proporcional de invalidez: se otorgará a las cuotas efectivas para todas las personas aseguradas que se invaliden con un acumulado de al menos 60 cuotas y que no cumplen con los requisitos de cotizaciones establecidos en el artículo 6 del Reglamento de IVM.
d) Modificación de la tasa de cotización:aumento de cotnribución:la contribución pasará a 10.5% del salario en el año 2035, con aumentos de 0.5% cada cinco años a partir del 2010 distribuidos en partes iguales entre patronos, trabajadores y estado.
En términos generales se mantiene el principio de que el régimen sea progresivo por ofrecer una pensión proporcionalmente superior a los trabajadores de menores ingresos y que se reconozca una mejora en la pensión a esos trabajadores en relación con la situación actual.
Dentro de los cambios no paramétricos (es decir, con la aplicación de medidas administrativas eficientes), el acuerdo que interesa relevar, es el compromiso de ampliación de la cobertura, que incluye el diseño de una estrategia de extensión de la cobertura a mujeres.Para cumplir con los objetivos de diseñar esta estrategia acorde a las necesidades de las mujeres y con el propósito de lograr mecanismos ágiles y viables para que cada vez más mujeres entren al sistema de seguridad social a través de la filiación al RIVM, se realizaron 4 actividades de consulta de la siguiente manera: un taller con mujeres de la microempresa, agropecuarias y autoempleadas, dos conversatorios con amas de casa con y sin recursos económicos y un último conversatorio con trabajadoras domésticas. El objetivo de estas consultas fue obtener insumos para el diseño de esa estrategia, a partir de la propia experiencia de las mujeres, de tal manera que se pudieran visibilizar las dificultades y obstáculos que tienen para accesar a la seguridad social y por lo tanto, diseñar mecanismo novedosos y flexibles para que se les brinde una opción acorde a sus necesidades e intereses.
Notas:
(1)INAMU, CCSS, MS, OPS. Balance de la implementación de tras programas de atención en salud dirigidos a mujeres adolescentes y adultas: Memoria del proceso y análisis de las lecciones aprendidas. Diciembre 2004.
(2)Idem, pag. 53.
(3)Datos obtenidos de la Encuesta de Hogares de Propósitos Múltiples 2002.
(4)Este lugar fue ocupado por la Dra. Juliana Martínez F.
(5)Pronunciamiento de la Defensoría de los Habitantes sobre la Reforma al Régimen de Pensiones de Invalidez, Vejez y Muerte (IVM), según Comunicado de Prensa distribuido en el Foro, fechado 18 de febrero 2004.
(6)Acuerdo de la Junta Directiva,artículo 16 de la sesión 7841 del 11 de marzo de 2004.
(7)Reforma paramétrica al Régimen de IVM, abril 2005.(Informaciónresumen proporcionada por Sr. Adolfo Rodríguez, asesor del Pte. Ejecutivo de la CCSS).
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