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Tendencias recientes de la inserción femenina en el mercado laboral en Costa Rica en la última década PDF Imprimir
A continuación sus principales hallazgos:

Incremento sustantivo en la participación femenina en el mercado laboral costarricense: En 1990, la participación alcanzaba un 30,3%, aumentó al 35% en el 2000 y alcanzó su máximo de 41,7% en el 2008.

Esta participación de las mujeres no siempre se ha dado en condiciones de calidad y además, pese a que poseen mejores grados de calificación que los hombres, enfrentan con mayor frecuencia problemas de desempleo, subempleo y brechas de ingresos.

 

¿Ha mejorado la calidad del empleo femenino?: De 1990 al 2008 se crearon en promedio 52.000 empleos por año, de los cuales el 46% correspondieron a mujeres.

En el período del 2002 al 2008 se destacan las siguientes tendencias:

Por ramas de actividad, nuevos puestos de trabajo para las mujeres fueron en servicio doméstico, comercio, enseñanza, intermediación financiera, transporte y comunicaciones y hoteles y restaurantes.

Por ocupaciones, en estos años, los aumentos se dieron en el nivel técnico y profesional medio, seguidas por ocupaciones no calificadas, de ventas, las profesionales y el apoyo administrativo.

Por jornadas, las de medio tiempo son importantes en las mujeres ocupadas, pues una cuarta parte trabajaban menos de 30 horas semanales, un 18% tenía jornadas de 40 a 46 horas y la mitad trabajaban 47 horas o más.

 

¿Han disminuido los problemas de empleo en las mujeres que se incorporan a la fuerza de trabajo?:

Al contrario, las mujeres continúan siendo las más afectadas por los problemas de desempleo y subempleo. Veamos:

La tendencia es creciente en la tasa de subutilización total femenina durante el período 1990-2008, lo mismo que la tasa de desempleo abierto femenina y el subempleo visible.

Hay un vínculo entre crecimiento económico y la brecha de género en la tasas de desempleo, particularmente en que, a mayor crecimiento económico, mayor es la brecha entre hombres y mujeres. Se puede explicar porque en períodos de recesión, la pérdida de empleos es mayor en las actividades en las que se insertan principalmente los hombres. Esta situación se ilustra claramente en el último trienio, pues el país tuvo un crecimiento económico importante en los años 2006 y 2007 (alrededor del 8% del PIB), y coincide justamente con un aumento en las brechas de desigualdad en este período.

 

¿Cómo ha evolucionado la brecha salarial entre hombres y mujeres en los últimos  años?: Las desigualdades en materia de retribuciones monetarias se mantienen.

La brecha de ingresos entre mujeres y hombres ha oscilado alrededor del 20% desde 1987, sin que se observe una tendencia a la reducción.

Más bien, en el último quinquenio se ha mostrado una tendencia creciente, que alcanzó un 26% en el 2008 (de las cifras más altas junto con el 2007).

Las distancias son mayores en los extremos de baja y alta escolaridad.