INAMU trabaja en el fortalecimiento de la protección legal de niñas y adolescentes

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Anualmente se registran aproximadamente 14.000 nacimientos de madres adolescentes, de ese total, más de 450 son de niñas menores de 15 años.

Estos datos reflejan una realidad nacional que es motivo de alerta ya que las adolescentes, que deberían estar en las aulas aprendiendo, diseñando su proyecto de vida próspero, soñando y disfrutando su adolescencia, terminan sustituyendo su futuro por una realidad compleja que incluye embarazo, maternidad y cuido.

Como parte de las acciones afirmativas generadas en torno al Proyecto de Ley 19.337, esta mañana la Fundación PANIAMOR, el Patronato Nacional de la Infancia (PANI) y nuestra Institución, en cooperación con la Comisión Permanente Especial de la Mujer de la Asamblea Legislativa y su Presidencia realizamos un foro en la Asamblea Legislativa que permitió exponer y reflexionar sobre los alcances y las acciones que se requieren para proteger a este sector tan vulnerable de la población.

La iniciativa propone reformar el Código de Familia con el fin de aumentar la edad mínima para el matrimonio de 15 a 18 años y además, reformar el Código Penal con el fin de fortalecer la protección hasta los 18 años en el delito de relaciones sexuales con personas menores de edad.

"Desde el INAMU, consideramos que el matrimonio de personas menores de edad, oculta relaciones de violencia, servidumbre y esclavitud que conlleva la posibilidad de maternidades tempranas con alto riesgo para las mujeres, situación que las pone en  clara desventaja" comentó  Alejandra Mora Mora, Ministra de la Condición de la Mujer y Presidenta Ejecutiva del INAMU.

Según el Fondo de Población de las Naciones Unidas, alrededor del 98% de las adolescentes convive con hombres mayores de edad lo que genera que no exista igualdad de las personas dentro del matrimonio.

En el año 2011, el 93.5% de los nacimientos de mujeres entre los 15 y 17 años correspondió a padres mayores de edad, porcentaje que aumenta entre las adolescentes de 18 a 19 años, el cual es de 98.3%. A esto se suma que la mayoría de los embarazos en adolescentes se dan en la zona rural y es más frecuente que suceda en poblaciones de bajos recursos o escolaridad.

"Al presentarse una desproporción de poder entre los convivientes, se produce una diferencia importante en cuanto acumulación de bienes materiales y simbólicos, experiencias, conocimientos y prácticas; lo que coloca a las niñas y adolescentes en una clara desventaja para la negociación y la toma de decisiones, el establecimiento de acuerdos y el planteamiento de necesidades en cuanto a su propia persona y la de sus hijas e hijos." Concluyó la jerarca.