La violencia sexual tiene origen en la cultura que hace de la mujer un objeto

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Causa repudio e indignación la noticia de la violación de una joven de 19 años este domingo en San Carlos.

¿Qué pensamientos y qué valores estaban en las mentes y corazones de los hombres que  participaron en la agresión colectiva de una muchacha que tuvo la mala suerte de cruzarse en su camino? Como sociedad, eso debe preocuparnos.

Desgraciadamente, no es un hecho aislado. Las estadísticas del OIJ del 2013 indican que se reportaron en nuestro país 3 violaciones diarias contra mujeres de todas las edades.

Aquí, como en India, y muchos países del mundo, la violencia sexual contra las mujeres está sustentada en el machismo y los ejercicios de control y poderío que terminan cosificando a sus víctimas, y concibiéndolas como cuerpos violables. Es decir, está enraizado en una cultura, una cultura que debemos cambiar.

Este imaginario es día a día alimentado, estimulado y promovido por una cultura que se expresa de mil maneras exponiendo a las mujeres en medios de comunicación como objetos de consumo sexual o valorando permisivamente la reproducción de videos privados que hacen las mujeres como pruebas de amor o la trata contra las mujeres con fines de explotación sexual.

A esta joven víctima y a sus familiares le ofrecemos la disculpa pública de nuestro país, nuestra solidaridad, así como nuestro compromiso para llevar adelante enérgicamente las acciones legales para que no quede en la impunidad, ni se toleren este tipo de manifestaciones por parte de nuestro Estado.

Nuestro compromiso es continuar incidiendo en los cambios culturales tendiente a la eliminación de  los desnudos de mujeres en los medios gráficos y de promoción de  valores de respeto entre las personas y prevención de la violencia contra  las mujeres.

Finalmente, el llamado a la conciencia de no revictimizar a las víctimas, pues está fuera de lugar, y colocar las responsabilidades en el lugar en donde debe colocarse.