Elizabeth Odio Benito (1939)

mujer1

Jurista y política, catedrática y profesora emérita, jueza de la Corte Penal Internacional y del Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia

Ingresa a la Galería de las Mujeres (Edición 2002) por su trayectoria de vida, y por su lucha incansable en la búsqueda de la justicia para la humanidad; por una vida dedicada a la defensa y promoción de los derechos humanos, en especial, de las mujeres.

Elizabeth Odio Benito nació en Puntarenas el 15 de setiembre de 1939. Cursó la educación primaria en la Escuela Delia Urbina de Guevara de su ciudad natal y la educación secundaria en el Colegio Superior de Señoritas, donde obtuvo su título de Bachiller en Ciencias y Letras.

La educación superior la realizó en la Universidad de Costa Rica, donde obtuvo, en 1964, la Licenciatura en Derecho, al año siguiente, la de Notaria Pública. En la Universidad de Buenos Aires, Argentina, llevó a cabo en 1968 estudios de posgrado en Desarrollo Social y Económico. Hizo Estudios de Género en la Universidad Nacional en los años 1986 y1987.

Fue profesora de Educación Cívica en el Colegio Saint Clare. En la Universidad de Costa Rica impartió lecciones en la Escuela de Trabajo Social y en la Facultad de Derecho. Ha tenido el honor y el mérito de ser la primera profesora de esa Facultad y ser su Directora de Docencia entre 1982 y 1984. También, fue Vicerrectora de Docencia de la Universidad de Costa Rica (1988-1990) y se desempeñó, interinamente, como Rectora. Por su ejemplar labor como docente y catedrática, la Universidad de Costa Rica le confirió el rango de Profesora Emérita en 1995. Es una enamorada de las letras y del arte. Tiene a su haber una serie de importantes publicaciones y es frecuente encontrar en los periódicos nacionales, reflexiones y comentarios que reflejan su profundo humanismo y sensibilidad.

Ha estado siempre entre quienes han impulsado decididamente que los estudios dedicados a esclarecer la situación y los problemas propios de la condición femenina en las universidades públicas sea parte infaltable de sus programas de investigación y enseñanza. Participó en la creación de la Maestría en Estudios de la Mujer, la cual, conjuntamente, estuvo a cargo de la Universidad Nacional y la Universidad de Costa Rica. Esta maestría representó un considerable avance en el conocimiento y la investigación de las desigualdades y la discriminación por razones de género.

En la administración Carazo Odio (1978-1982) fue Ministra de Justicia y Gracia, y Procuradora General de la República. En la Administración de Rafael Ángel Calderón Fournier (1990-1994) también se hizo cargo de ese Ministerio. En la de Rodríguez Echeverría (1998-2002) fue Vicepresidenta de la República y Ministra de Ambiente y Energía. Durante ese período presidió el Gobierno de la República en diferentes ocasiones, en ausencia del presidente.

Desde la Vicepresidencia de la República y preocupada por las mujeres que vivían en condiciones de pobreza y pobreza extrema en Puntarenas y el Golfo de Nicoya, creó una instancia de coordinación institucional para promover, sin recurrir al asistencialismo estatal, el desarrollo sostenible y la obtención de recursos económicos permanentes para esas mujeres. Gracias a esta iniciativa y apoyada por la cooperación de Holanda y el Instituto Mixto de Ayuda Social, se pusieron en marcha 48 proyectos productivos.

Como Ministra de Justicia y Gracia se preocupó permanentemente por la consolidación de la Defensoría de la Mujer, una de las instancias donde las mujeres pueden exigir la defensa y el respeto de sus derechos. De igual forma, contribuyó a ampliar las oportunidades para que las mujeres accedieran a puestos de decisión política y pudieran participar en los procesos de cambio social.

En el ámbito de la jurisprudencia fue una de las impulsoras del Código de Familia, el cual contiene avances en materia de derechos de las mujeres y de los niños y las niñas.

Sus luchas, sus conocimientos y su sólida experiencia en el campo de los derechos humanos y, en especial, de los derechos de las mujeres, la han llevado a ser una de las costarricenses de mayor prestigio internacional y le han permitido enfrentar con transparencia y valor las resistencias, cuestionamientos y obstáculos que se le han presentado. Por ello, más de dos mil organizaciones de mujeres de América Latina y del mundo entero, apoyaron y solicitaron su candidatura como jueza en la Corte Internacional Penal, clamor que fue atendido y secundado por la Presidenta de la República de Panamá, país que oficializó su candidatura.

Ha recibido innumerables reconocimientos de organismos nacionales e internacionales, entre ellos el Colegio de Abogados de Costa Rica, la Defensoría de los Habitantes y un Doctorado Honoris Causa de la Universidad de St. Edwards, en Austin Texas.

En la Organización de las Naciones Unidas (ONU), fue miembra de la Subcomisión de Protección de Discriminaciones y Protección de las Minorías (1980-1983), actualmente Subcomisión de Promoción y Protección de los Derechos Humanos.

Se ha desempeñado como Relatora Especial de la Subcomisión para la Eliminación de la Discriminación en Materia de Religión y Creencias (1983-1986); fue Delegada en la Conferencia de Derechos Humanos en Viena (1993) y propulsora del Protocolo Opcional a la Convención contra la Tortura.

De 1993 a 1998 se desempeñó como jueza del Tribunal Penal Internacional para investigar y sancionar crímenes de guerra, de lesa humanidad, genocidios y violaciones graves del Derecho Internacional Humanitario en la antigua Yugoslavia, y como Vicepresidenta de 1993 a 1995. Desde el Alto Tribunal logró lo que, según sus propias palabras, para ella constituye una de las contribuciones a la lucha por la igualdad de las mujeres que más satisfacciones le han dejado:

"Contribuí decisivamente a que hoy los crímenes de violencia sexual cometidos contra las mujeres en los conflictos armados, se reconozcan como crímenes de guerra, crímenes de lesa humanidad y sean parte del crimen de genocidio, y se hayan incorporado con esas categorías, tanto en el derecho penal internacional, como en las legislaciones nacionales alrededor del mundo".

Fue Vicepresidenta y jueza en la Corte Penal Internacional, máximo órgano mundial creado para juzgar crímenes de guerra, crímenes de lesa humanidad y genocidios, mandato que concluye en el año 2012.

Durante el año 2015, fue elegida Jueza de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH) para el periodo 2016-2021, siendo este un tribunal en el que –dice ella– solo hubo hombres en los últimos siete años, "sin que nadie hiciera nada por arreglar eso", sencillamente porque "esta mayoría masculina se repite en todas partes". Una vez más se enfrenta al paradigma patriarcal y lo debilita, fortaleciendo así la democracia, la justicia y la igualdad.

Elizabeth Odio es una mujer de vida ejemplar por su esfuerzo, su trayectoria como persona y profesional, su combate permanente por la vigencia plena de los derechos de todos los seres humanos y, en particular, de las mujeres. En los distintos escenarios en que le ha tocado actuar ha buscado, como un objetivo invariable, plasmar, en acciones e iniciativas concretas, las ideas y aspiraciones contemporáneas por un constante mejoramiento de la situación de las mujeres.

Su pensamiento, su trayectoria y sus ideales los resume ella misma:

"He luchado y lucharé siempre para que las sociedades sean cada día más equitativas y justas y las mujeres y los hombres del mundo sean seres igualmente dignos e iguales."

* Información presentada en el marco de la postulación al Reconocimiento Galería de las Mujeres.
Última actualización, año 2017.

 


Siguiente