Zarella Villanueva Monge (1952)

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Abogada y Magistrada del Poder Judicial

Ingresa a la Galería de las Mujeres (Edición 2006) por su trayectoria de vida, y por ser defensora de los derechos de las mujeres y del acceso a la justicia, visión que ha proyectado a nivel nacional e internacional. Además, fue pionera en la validación y aprobación de la Política de Equidad de Género del poder Judicial, y luchadora en la creación de los Juzgados Especializados en materia de violencia doméstica.

Nació en Cartago, en el año 1952. Cursó la enseñanza primaria en la Escuela Ascensión Esquivel y obtuvo su título de bachiller en el Colegio Sagrado Corazón de Jesús de las Religiosas Betlehemitas, de esa misma provincia.

Desde muy joven, con un claro pensamiento sobre el ejercicio y la defensa de los derechos, se integró activamente al quehacer estudiantil universitario, y se convirtió en la primera mujer presidenta de la Asociación de Estudiantes de la Facultad de Derecho de la Universidad de Costa Rica. Se graduó de licenciada en derecho en 1977 y participó en el primer grupo, graduado por esa facultad con un grado académico superior, alcanzando la especialidad en Derecho Agrario en 1984. Posteriormente obtuvo una Maestría en Violencia Social y Familiar en la Universidad Estatal a Distancia.

Inició su carrera judicial en 1977, desempeñándose en todas las instancias de la judicatura, ascendiendo con su esfuerzo y dedicación a cargos de superior jerarquía. En 1989 logró el nombramiento en la función más alta a la que puede aspirar quien administra justicia, Magistrada de la Sala Segunda de la Corte Suprema de Justicia, siendo la segunda mujer en ocupar este cargo como propietaria. Ha sido reelecta en dos ocasiones.

Durante sus diecisiete años de ejercicio en la Corte Suprema de Justicia como, administradora del Poder Judicial, y como jueza, la magistrada Villanueva ha llevado adelante sus ideas y conocimientos, sobre la especial realidad que afrontan las mujeres tanto como usuarias del sistema, como en su condición de juezas y funcionarias judiciales. Su posición fue firme para impulsar la implementación de la Carrera Judicial con la finalidad de garantizar la independencia de quienes administran justicia, y establecer criterios objetivos de acceso a la carrera que le permitieran participar, con menos dificultades, a las abogadas que aspiran a puestos de judicatura.

Desde la promulgación de la Ley de Promoción de la Igualdad Real de la Mujer, en 1990, trabajó para hacer efectivo su artículo 16 que obliga a capacitar especialmente a todo el personal que tramita procesos relacionados con agresión contra las mujeres, lo que permitió impulsar diversos programas de sensibilización en género.

Su conocimiento sobre la realidad que afrontan las mujeres, la llevó a luchar por la creación de los juzgados especializados en materia de violencia doméstica, concebidos con una visión integral, contemplando instalaciones físicas adecuadas y una atención interdisciplinaria a las víctimas, con equipos de trabajo social y psicología. En esta área, también propuso la creación de fiscalías especializadas en delitos sexuales y en violencia doméstica en todas las jurisdicciones. Además, trabajó en la creación de una fiscalía adjunta que las coordinara.

En 1996 propuso a la Corte Suprema de Justicia la instalación de la "Comisión de Seguimiento a la ley contra la violencia doméstica" que monitorea los problemas que se suscitan en la Administración de Justicia, relacionados con el fenómeno de la violencia doméstica y la respuesta institucional.

Su particular sensibilidad, en relación con la defensa de los derechos de las mujeres y de los grupos de personas en situaciones vulnerables, ha permitido el reconocimiento del derecho de las mujeres a tener un mejor acceso a la justicia, a través de la implementación de una serie de programas desarrollados en el Poder Judicial; visión que también ha logrado proyectar a nivel Iberoamericano.

Fue Vicepresidenta de la Asociación Internacional de Juezas y Coordinadora para Centroamérica en los años 1996-1998, colaborando en la creación de asociaciones de juezas en Ecuador y Bolivia.

Se desempeñó como Coordinadora Nacional de la VII Cumbre Iberoamericana de Presidentes de Cortes Supremas y Tribunales Supremos de Justicia en el año 2002, donde propuso y redactó el documento base para la declaratoria sobre el "Derecho de Acceso de las Mujeres a la Justicia", impulsando acciones para garantizar este derecho a las mujeres, en el área iberoamericana. Esta Cumbre, es la que aprueba la Declaración de los derechos de la persona ante la Justicia.

Con la colaboración del Instituto Latinoamericano de Naciones Unidas para la Prevención del Delito y Tratamiento del Delincuente (ILANUD), en 1999 inició la realización de los Encuentros de Magistradas Latinoamericanas, a partir de los cuales se ha fortalecido la lucha por el derecho de las mujeres en esos otros países.

Como producto del Primer Encuentro de Magistradas, expuso, ante la Corte Suprema de Justicia, la necesidad de crear una Comisión que se encargara "de diseñar una política integral que homogenice la perspectiva de género en el Poder Judicial y articule los servicios existentes para la atención de violaciones a derechos derivados de la condición de género de las personas" lo que se concretó en la Comisión de Género del Poder Judicial, de la que fue coordinadora.

Trabajó para que la segunda etapa del préstamo entre la Corte Suprema de Justicia y el Banco Interamericano de Desarrollo para la Reforma judicial y la modernización de la Administración de Justicia en Costa Rica, se extendiera en nuevas áreas del sistema de justicia, tales como la Defensa Pública, la atención a víctimas y tuviera como eje transversal de toda su ejecución, la perspectiva de género.

Este préstamo del año 2002, es el primero en América Latina que contempla la perspectiva de género, y crea como contrapartida de nuestro país la Secretaría de Género del Poder Judicial para monitorear su desarrollo. También integra, en la Comisión de Seguimiento del préstamo Corte-BID, a la Coordinadora de la Comisión de Género, de la institución, como un mecanismo para convertir los propósitos en realidad y hacer efectivo el acceso a la justicia de todas las personas.

Desde la Comisión de Seguimiento, en coordinación con la Secretaría de Género y el apoyo de la Comisión de Género, se logró la validación y aprobación de la "Política de Equidad de Género del Poder Judicial" instrumento pionero en su campo, que establece el tema de género como prioridad dentro de los objetivos de este Poder de la República.

También ha impulsado las reformas al sistema de gestión de despachos para introducir variables de género, y pasar de un expediente con un simple número, a la individualización de un conflicto humano en el que participan personas en diferentes situaciones; la creación de protocolos para víctimas en delitos sexuales y violencia doméstica, con la idea de evitar la revictimización, la adquisición de cámaras de gesell con la misma finalidad, el diseño de sistemas institucionales para atención a víctimas, la revisión de los procedimientos en materia de pensiones alimentarias, las normas en construcción de edificaciones para visualizar las diferentes necesidades de las personas, mujeres, niños, niñas.

Todos estos ámbitos, fueron ocupaciones diarias de la Magistrada Villanueva, para quien la modernización de la Administración de Justicia fue la constante adecuación a las necesidades de las personas.

Los fallos en los que participa como Magistrada, tienen impreso su visión amplia y democrática sobre la realidad y la dinámica familiar actual. Igual lo ha hecho en sus artículos: "Las Convenciones Colectivas en Costa Rica", "La situación de las Administradoras de Justicia", "Principio de Igualdad y Jurisprudencia Constitucional", "Acciones, obstáculos y logros en la incorporación de la perspectiva de género en la Administración de Justicia", "Acceso de la Justicia de la Mujer", "Una mirada de las sentencias del Tribunal Constitucional de Bolivia desde la Perspectiva de Género", "La duración de los procesos de pensiones alimentarias en el II Circuito Judicial de San José", "Influencia de sesgos androcéntricos", Memoria sobre Seminario Internacional "Conciliación entre responsabilidades familiares y derecho del trabajo", "Reforma Judicial con Rostro Humano", y la "Ley de Paternidad Responsable y sus Efectos".

La firmeza en lo que cree, la claridad de ideas, el compromiso con su función, su intachable proceder y su capacidad de concretar en obras esas ideas, son sin duda, características de su personalidad, que le dan un rumbo singular a la Administración de Justicia costarricense, la cual ha adoptado como consigna en la prestación de sus servicios "una justicia con rostro humano", a lo que la Magistrada Villanueva le agrega: "una justicia como instrumento para el desarrollo humano".

Con este espíritu, Zarella Villanueva fue nombrada en el 2013 como Presidenta de la Corte Suprema de Justicia, el tribunal de más alto orden del Poder Judicial. Tras su nombramiento, se convirtió en la primera mujer en ocupar ese puesto en Costa Rica. En el año 2017, se acogió a la jubilación, luego de 40 años de servicio en diversos cargos dentro del Poder Judicial.

* Información presentada en el marco de la postulación al Reconocimiento Galería de las Mujeres.
Última actualización, año 2017.


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