María Isabel Carvajal Castro, Carmen Lyra

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María Isabel Carvajal Castro conocida como Carmen Lyra, nació en San José el 15 de enero de 1888. Ella popularizó su seudónimo por medio de los cuentos infantiles que escribió, obras que - posterior al movimiento modernista- marcan el advenimiento de la mujer en las letras hispanoamericanas.

 Cursó sus estudios secundarios en el Colegio Superior de Señoritas, donde obtuvo el título de Maestra Normal en 1904. En 1906 trabajó en el Hospital San Juan de Dios en calidad de novicia religiosa.

 Muy joven inició su servicio en el Magisterio. Fue maestra durante muchos años en escuelas urbanas y rurales, siendo además la primera que fundó un centro de educación infantil preescolar en Costa Rica. También muy joven inicia su labor literaria. En sus primeros escritos recibe la influencia de escritores franceses. Sus preocupaciones de educadora encarnaron en su obra cuando compuso teatro infantil (La niña Sol, Había una vez), cuando redactó temas para libros infantiles de texto, en su obra recopiladora y creadora de cuentos para niñas/os o prosa de su propia invención, cuando escribió o dirigió una revista para estudiantes o docentes en general; por lo que como escritora resultó novedosa y ejemplar en nuestro medio literario.

Su talento y su inquietud la condujeron hacia diversas actividades de orden social y político que tuvieron como punto de partida su gran solidaridad con el pueblo. En 1919 participó en la lucha contra la dictadura de los Tinoco y en una manifestación de protesta iniciada por las maestras de San José. Tomó la palabra y un discurso que enardeció a la multitud terminó en la quema del diario del gobierno La Información. La policía la persiguió, pero ella logró evadirlos disfrazada de vendedora de periódicos. Después pasó por grupos anarquistas y se reafirmó en el pensamiento antiimperialista, que en la América Latina del siglo XX había iniciado con el Ariel de Enrique Rodó.

Después de caer el régimen de los Tinoco asumió el poder Julio Acosta, cuyo gobierno la envió a realizar estudios a Europa con el fin de ampliar sus conocimientos pedagógicos sobre las nuevas líneas de la educación primaria, especialmente sobre los jardines infantiles. Viajó a París, Francia, donde realizó estudios en la Universidad de la Sorbona,visitó Italia y estuvo en Inglaterra.

Al regresar en 1921, se encarga de la Cátedra de Literatura Infantil en la Escuela Normal de Costa Rica e introdujo nuevos autores y las más avanzadas metodologías. En esa casa de enseñanza se encargó de formar a varias generaciones de docentes. En 1926 fundó y dirigió por muchos años la Escuela Maternal Montesoriana para la enseñanza preescolar de infantes de escasos recursos de la ciudad de San José. A pesar de sus profundos conocimientos pedagógicos, años más tarde fue expulsada de la institución.

En 1931 entró a formar parte del Partido Comunista, donde se integró con pasión y con alta exigencia intelectual. Formó, con Luisa González, el Sindicato Único de Mujeres Trabajadoras y propuso la creación de la Organización de Maestras Costarricenses.

En Costa Rica es la escritora que más cerca está del realismo en sus inicios. Ha sido considerada la fundadora de la narrativa de tendencia realista social en nuestra patria, luego de escribir sus interesantes cuentos Bananos y Hombres, El Barrio Conethjo Fishy y Siluetas de la Maternal que le dieron un gran renombre en nuestra patria y en el extranjero.

Sin embargo la obra más reconocida en su trayectoria literaria es la popular Cuentos de mi tía Panchita, aparecida en 1920 y de la cual se han hecho numerosas ediciones.

Sus primeros trabajos literarios aparecen en las revistas Páginas Ilustradas, Pandemonium, Ariel, Athenea, así como en Repertorio Americano. Posteriormente dirigió las revistas Renovación (artística y pedagógica), San Selerín - una de las primeras revistas infantiles en nuestro país fundada por ella y Lilia González en 1912 - y El maestro, órgano de la Secretaría de Educación, de 1926 a 1929. Al entrar a formar parte del Partido Comunista colabora con el periódico Trabajo, además en el Diario de Costa Rica, La Hora y La Tribuna.

Su obra aparece fundamentalmente influida por los cambios ideológicos que se dieron en ella: desde los vaivenes iniciales del cristianismo al anarquismo, el antiimperialismo, su adhesión al socialismo científico y al partido de las clases obreras.

Carmen Lyra no sólo fue una gran escritora y maestra, sino que además fue una mujer de ideas políticas muy nobles, definida en favor de las causas sociales. Cuando por razones políticas quedó cesante, a su casa acudían intelectuales, políticos, jóvenes con inquietudes literarias, luchadoras sociales: en fin, su casa se convirtió en una escuela popular.

Luego de la caída del gobierno del presidente Teodoro Picado, al concluir la guerra civil de 1948, es expulsada del país el 23 de abril y se exilió en México ya con su salud quebrantada. Un año más tarde solicitó su retorno, pero éste le fue denegado y el 14 de mayo de 1949 murió lejos de su país. Sus restos llegaron el 20 de mayo y fueron sepultados el 22 de mayo en el Cementerio General de la ciudad de San José.

A solicitud de la Junta de Educación de Cóbano, distrito del cantón central de Puntarenas, se acordó bautizar a la escuela de ese lugar con su nombre en 1962. Posteriormente la escuela de Concepción de Alajuelita adoptó también el nombre de Carmen Lyra. El 23 de julio de 1976 fue declarada por la Asamblea Legislativa - y en forma unánime- Benemérita de la Cultura Nacional.

Otras obras suyas son En una silla de ruedas (1918), Las fantasías de Juan Silvestre (1918), Obras completas (1972), La cucarachita mandinga (1976), Relatos escogidos (1977) y Los otros cuentos de Carmen Lyra (1985).


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